Mejorar la autoestima: claves y herramientas para trabajar

coaching Una persona que lleva un traje de baño blanco está sentada sobre grandes rocas junto al océano, mirando al horizonte. Las olas golpean suavemente la costa rocosa bajo un cielo nublado, creando una escena tranquila y contemplativa.

La autoestima es una asignatura pendiente para muchas personas.

Las dinámicas familiares en la infancia, el primer contacto con la vida social y la exposición a los altos estándares que impone el sistema pueden hacer mella en la estima que nos tenemos a nosotras mismas.

Una autoestima saludable se trabaja y se puede lograr con una buena dosis de foco, cariño, dedicación, espiritualidad y desarrollo personal. De manera que, aunque hayas encontrado este artículo en la sección de estrés de este espacio, me gustaría que te quedases con un concepto holístico de la autoestima.

Se trata de un elemento muy relacionado con la felicidad, la satisfacción de la vida en general, el permiso para el placer y la forma en que nos relacionamos con los retos que enfrentamos. Por su parte, la relación de la autoestima con el estrés, que he comprobado en mi práctica profesional a lo largo de estos años, es directa en cuanto a que cuanto más estable y sana es la autoestima de una persona, más capaz se siente para enfrentarse a los retos diarios, menos miedo experimenta en su día a día y, por tanto, menos estrés experimenta.

La vida es muy diferente cuando se trabaja y se consigue una autoestima sana.

Por otro lado, tiene una estrecha relación también con la espiritualidad, ya que depende en gran medida de la autopercepción. Y la autopercepción cambia radicalmente cuando nos entendemos y aceptamos como seres espirituales. Por ello, resulta muy beneficioso abordar el trabajo de la autoestima desde una perspectiva también espiritual.

¿Está la autoestima de moda?

Nunca antes se había hablado tanto de la autoestima como lo hacemos ahora, ¡y no solo de ella! Sino también de otros muchos aspectos del ser que, cada vez más, están cobrando fuerza entre nuestras preocupaciones y prioridades.

El interés por la salud mental y el desarrollo personal es relativamente nuevo, pues engloban temas que antiguamente relacionábamos con la espiritualidad y el sentido de la vida. Inquietudes que buscábamos satisfacer en la religión.

El paso de buscar consejo en el párroco a contratar un coach no ha sido inmediato. Ha supuesto algunas décadas de proceso fluido y orgánico.

Pasé mi infancia visitando librerías con mi padre, una hermosa costumbre que recuerdo con mucho cariño, y que siempre procuro replicar en mi familia. Recuerdo a la perfección mi temprano interés por la espiritualidad y recuerdo también cómo las estanterías de psicología o autoayuda recibían muy pocos visitantes.

Quizás en aquel momento comprar un libro de autoayuda implicaba aceptar que se necesitaba ayuda en una sociedad que todavía no había normalizado estas necesidades básicas y que veía extraño o preocupante el interés en la profundidad de la mente humana.

Todo esto ha cambiado, y mucho, no sólo nos preocupa nuestro bienestar en todos los aspectos, sino que queremos aprender cómo lograrlo y queremos aprenderlo de los mejores. Nos hemos convertido en buscadoras incansables de la felicidad, queremos ejercitarnos, queremos comer mejor, crecer, aprender, queremos nuestra mejor versión y, definitivamente, queremos vivir alegres y motivados para que todo esto pueda tener lugar ahora.

No me atrevo a afirmar que esto sea positivo al 100%, pero lo cierto es que tiene muchos beneficios, entre ellos el hecho de que nos estamos moviendo.

En la actualidad aceptamos de mayor agrado acudir al psicólogo, contratamos coaches, mentores, vamos a yoga y leemos sobre mindfulness.

¡Y además! La tecnología está a nuestro servicio, tú quieres contactar con un coach y puedes encontrar miles en internet, Google Maps te muestra los psicoterapeutas más cercanos, puedes leer cientos de opiniones sobre cientos de libros para comprar on-line, etc.

Sabemos que la tecnología tiene sus cosas y algunas ya la tenemos en el punto de mira por ello, pero si logramos darle un uso responsable, puede ser un excelente apoyo para nuestro bienestar.

Pero… Volvamos a nuestra preocupación por nuestra autoestima y conceptos adyacentes.

Te dejo una pregunta antes de continuar: en general, ¿se preocupaban las generaciones anteriores de entender cómo funciona la autoestima y de trabajarla?

Lo que no nos enseñan sobre la autoestima.

Cuando somos niñas no aprendemos muchos de los conceptos que se nos atragantan de adultas. Y precisamente por eso suponen obstáculos, trabas o lastres, porque cuando nos queremos dar cuenta de que se trataba de algo importante, ya llevamos demasiado tiempo ignorándolo.

Cuanto mayor es el avance científico y tecnológico y más son las tareas que podemos automatizar, más tiempo libre tenemos para preguntarnos sobre el sentido de la vida, nuestro propósito, nuestras fuentes de felicidad y nuestra autoestima, relación de pareja o trabajo, por ejemplo.

Y también es cierto que, cuanto más avanzamos y más tiempo libre podemos tener, más queremos llenarnos de tareas –en muchos casos, para no sentir-.

Pero no, no creo que la solución para dejar de preocuparnos por cuestiones profundas sea rellenar la agenda de responsabilidades o tender a la hiperactividad para evitar que podamos acordarnos del increíble espacio oscuro que habita dentro de nosotras; por el contrario, pienso que la solución a esta incomodidad crónica ha de pasar por el autoconocimiento, la espiritualidad para el trabajo de los vacíos y el cuidado consciente del cuerpo.

coaching Una pequeña vela blanca en un soporte minimalista se asienta sobre una superficie blanca redonda. A su lado hay tallos de follaje secos. Al fondo, una manta de punto blanca proporciona una textura acogedora. La escena es tranquila y serena, con una iluminación suave y natural.

¿Qué es y cómo experimentamos la autoestima?

La Real Academia Española de la Lengua define la autoestima como “valoración generalmente positiva de sí mismo”. Es decir, no contempla la baja autoestima y lo deja a otros vocablos antónimos: desvalorización, inseguridad, desconfianza, inestabilidad, desequilibrio, incertidumbre… ¿Qué interesante verdad?

La definición ofrecida parece un tanto escasa teniendo en cuenta que realmente se trata de un conjunto de percepciones, pensamientos y emociones que nos producimos nosotras en relación a nosotras mismas.

Y ese “en relación a nosotras mismas” se refiere a todo nuestro ser. El aspecto físico, la forma de ser, la inteligencia, los logros, los fracasos, anécdotas del pasado y habilidades, entre otras; es decir, todas las características físicas, mentales, emocionales y espirituales que engloba nuestro ser.

Estas características son observadas por nosotras subjetivamente y hacen que elaboremos opiniones acerca de nosotras mismas, el conjunto de opiniones que tenemos sobre nuestro ser es nuestro autoconcepto y el conjunto de emociones que nos genera éste es lo que llamamos autoestima.

Como ves, para llegar a la autoestima debemos pasar primero por tener claro nuestro autoconcepto, esto es: ¿Qué piensas tú de ti? ¿Cómo te ves? La opinión formada alrededor de este punto es lo que generalmente nos lleva a querernos más o menos.

Teniendo en cuenta que nuestra opinión sobre las cosas no es nuestra, sino que se trata de creencias que hemos ido absorbiendo desde la infancia, esa opinión que formamos en torno a nuestro ser tampoco es nuestra.

De manera que, de forma lógica, se deduce que tu amor por ti, que depende de tu opinión de ti, realmente está basado en la opinión que otras personas han tenido sobre ti o sobre otros a lo largo de tu vida.

Tu opinión acerca de tu físico, o tu preparación académica, depende de la sociedad y la cultura en la que has crecido. Depende también de si en tu familia se le ha dado importancia al aspecto o a los títulos universitarios y, en definitiva, depende de lo que te hayan enseñado que es importante en la vida.

Del mismo modo, si tus padres te enseñaron que era importante ser la mejor de la clase, probablemente no reacciones al fracaso del mismo modo que otra persona cuyos padres no le daban importancia a este punto.

Si en tu casa nunca se valoró la excelencia, muy posiblemente tú tampoco le das importancia hoy día.

Si fuiste testigo del premio constante al éxito y hubo castigos o malas actitudes hacia el fracaso, quizás estés perpetuando esa forma de ver la vida castigándote una y otra vez por todo lo que no consigues.

Y algo interesante a tener en cuenta, si tu trabajo es el perfeccionismo, la autoexigencia y/o la autoestima, es que cuando éramos niñas la excelencia estaba bien delimitada: sacar un 10 en un examen, recoger la habitación o destacar en las extraescolares.

Ahora, sin embargo, la excelencia no tiene límites. Cuanto mejor te vaya en tus objetivos, más autoexigente vas a ser. Cuantas más metas logres, más metas te impondrás. Cuanto más hagas, más querrás hacer. Así que la dinámica se convierte en una especie de trampa.

Pero hay salida, ¡claro que la hay! Y el autoconocimiento te puede ayudar a descubrirla.

El autoconocimiento.

El autoconocimiento nos permite comprender por qué actuamos como actuamos, pensamos como pensamos y, lo que nos interesa aquí, por qué nuestra autoestima está como está; es por ello que, no solo te invito a trabajar tu autoestima con la información que encuentres aquí, sino que te propongo profundizar en ella, elaborar nuevas creencias más coherentes con tu yo actual y guiarte por ellas a partir de ahora.

Hay una relación muy directa entre las profundidades del ser humano y su autoestima.

A veces se tiende a pensar que esta depende de los éxitos o fracasos cosechados, sin embargo, realmente depende de la interpretación que se hace de estos éxitos o fracasos; y la oportunidad de cambio, sin duda alguna, se encuentra en el origen de esa interpretación.

Es urgente hacer una revisión de todo ello, pues el amor que te profesas sucede en función de lo que piensas de ti, lo que piensas de ti nace de tus creencias y todo ello afecta directamente a tu manera de actuar y de comunicarte contigo misma y con otros.

Afecta a la confianza que depositas en tus habilidades, a los proyectos que te permites emprender, al amor que te permites experimentar, a la forma en que amas. Afecta a tu bienestar interior y absolutamente a todo lo que te rodea pues, sin amor propio, no puedes amar en paz a los demás.

coaching Sombra de una rama frondosa proyectada sobre una pared. Los contornos suaves y borrosos de las hojas y los tallos crean un patrón tranquilo y abstracto en la superficie lisa y de tonos cálidos.

Una autoestima estable y sana.

El objetivo del trabajo interior en relación a la autoestima no es solo elevarla, sino estabilizarla y nutrirla para que sea sana y fuerte.

Una autoestima alta que depende de factores como el sueldo, las posesiones o el aspecto físico, no es una autoestima estable, es dependiente y condicionada. Depende de cuánto ganes, cómo seas o cómo te vaya la vida; características que pueden cambiar en cualquier momento.

Necesitas hacerla depender de elementos concretos, muy profundos, relacionados con la espiritualidad y la naturaleza humana. Mientras solo te sientas bien contigo cuando hagas o logres, cualquier intento de llevar una vida en calma, plena y feliz, se dará de bruces con tu autoexigencia y tu necesidad de perfeccionismo.

Como imaginarás, lograr que tu autoestima sea estable, sana y fuerte no es sencillo. A menudo requiere una revisión compleja de experiencias y creencias, pero tampoco es difícil, solo es complejo.

Requiere deseo, foco y mucho amor.

Por qué funciona el trabajo gentil y profundo sobre la autoestima.

Funciona porque, empieces por donde empieces, el primer cambio apoya e impulsa a todos los demás.

Cuando trabajo la autoestima en mis sesiones de coaching es común que la cliente llegue a información nueva que le permite implementar los primeros cambios.

Estos cambios a menudo consisten en probar cosas nuevas, poner límites o soltar dinámicas que no estaban funcionando. Una vez que se empiezan a producir los cambios empiezan a verse también los primeros resultados que refuerzan el trabajo hecho.

El trabajo consciente y sostenido en el tiempo sobre la autoestima permite valorar los éxitos y resignificarlos fracasos.

De esta forma, esos nuevos retos a los que decides enfrentarte o esas acciones que llevaban tiempo esperando, te ofrecen nueva información sobre la que seguir trabajando.

Cómo ves, tu autoestima determina qué retos te propones y cuáles desechas antes de empezar. Una prueba más de cómo la baja autoestima se retroalimenta: si no crees en ti y no intentas nada nuevo, no consigues nada nuevo y se refuerza la poca confianza en ti.

La buena noticia es que funciona de forma idéntica a la inversa: si crees en ti e intentas cosas nuevas, conseguirás cosas nuevas que reforzarán la confianza en ti.

¿Cómo trabajar la autoestima?

Para llevar a cabo un trabajo óptimo sobre tu autoestima tendrás que tener en cuenta tu historia, tu momento vital, tu asunción de la responsabilidad sobre tu experiencia, de cuánto tiempo lleves siendo consciente de ello y de innumerables factores que, a menudo, ni siquiera podemos conocer con antelación.

Es por ello que las recomendaciones generales no deben ser tomadas como única vía de trabajo, sino como apoyo o impulso para tu proceso personalizado.

Eso sí, puedes creerme cuando te digo que estas tres acciones que te propongo pueden transformar por completo tu autoestima y tu vida:

Escribe un diario

Sea en un libro específico* para ello o en un cuaderno normal. La idea es que tengas un espacio que sientas íntimo y donde puedas empezar a soltar algunas de las cosas que te pesan.

*Si te apetece llevar un diario en una herramienta específica, pregúntame por Spiritual Time. Se trata de un diario espiritual de gratitud que tengo a disposición de mi comunidad y clientes desde 2016.

Empieza un proceso de ayuda.

Valora la posibilidad de ir a psicoterapia o de hacer un proceso de coaching –el proceso a elegir depende de tu situación, pregunta con total libertad al profesional que hayas elegido-. Además, recomiendo mucho asistir a talleres, leer libros, escuchar podcast o nutrirte sobre el tema por cualquier vía.

Practica la atención plena

La práctica de atención plena conlleva beneficios en todos los aspectos de nuestra vida, entre ellos en la autoestima. La práctica diaria, formal e informal, te acercará a ti y a tu forma de ver la vida; te ayudará a ser consciente de tu discurso mental y será un apoyo fundamental en tu reconexión con la verdad única de que eres un ser único, valioso y merecedor de amor.

En resumen, ¿cómo podemos mejorar la autoestima?

  • La autoestima es el conjunto de sentimientos, pensamientos y emociones que nacen dentro de ti a causa de la percepción que tienes de ti misma.
  • Para poder mejorar tu autoestima es necesario que depures el autoconcepto, lo que implica que entiendas cómo es el tuyo y por qué.
  • El estado de tu autoestima afecta directamente a tu manera de actuar y de comunicarte con los demás.
  • No es suficiente con lograr una autoestima sana, esta también ha de ser estable y estar basada en el amor en sí mismo, sin condiciones.
  • Cuando empiezas a amarte y generas autoconfianza, llevas a cabo nuevas acciones que te traen nuevos resultados que refuerzan tu trabajo interior.

Si quieres mejorar tu autoestima y te planteas cuál es el camino más conveniente, ponte en contacto conmigo y cuéntame cuál es tu situación y en qué te afecta.

Te responderé a la mayor brevedad posible con indicaciones sobre si mi método puede ayudarte y, en su caso, cómo puedes reservar tu primera sesión de coaching.

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