Yoga más allá de los asanas

Con motivo de la celebración del día internacional del yoga he querido detenerme por un momento a pensar que supone para mí esto que llamamos yoga y por qué no supone otra cosa. En Instagram he adelantado una lista de cuatro aspectos que componen mi concepto de yoga y que, por supuesto, no quedan exentos de polémica, sobre todo el último.

Cuando yo comencé a hacer yoga en mi casa (sola), veía el yoga como una muy buena forma de recuperar mi elasticidad y de conseguir hacer cosas geniales con mi cuerpo, hacer un split completo, o el pino con facilidad, parecían objetivos buenísimos. Además, dada mi reciente incorporación al saco de personas conscientes y mi interés por crecer espiritualmente, el yoga parecía perfecto para mí.

Pronto me di cuenta, aún sin salir de casa, que yoga era mucho más que tocarse los pies o contorsionarse como Boomer; el yoga requería de mi una paciencia y una paz interior, que yo rara vez tenía, y debía trabajar con decisión si quería lograr esos objetivos que me había puesto. Comprendí entonces que no tiene nada que ver con hacer el pino, por ejemplo, muy al contrario de lo que puede parecer, hacer el pino es una de las cosas que puede lograrse trabajando el interior, pero no es en lo absoluto el objetivo o final del camino.

Después de algunas vueltas que carecen de importancia, terminé en un estudio de yoga donde la profesora, al yo preguntarle por los requerimientos físicos de la clase, me espetó directamente y sin ningún tipo de delicadeza: “te invito a que te vayas al gimnasio si lo que quieres es fortalecer tus hombros, en yoga tus hombros se volverán más fuertes, pero si vienes a clase por eso es probable que te aburras antes de que eso ocurra”. Me sonó un poco místico, pero como no puedo evitar sentirme atraída por tales cosas pues me apunté.

Fin de la fase enamoramiento. El yoga entró en mí y se instaló para quedarse por no sé cuánto tiempo, pero quizás no de un modo típico.

Yoga es trabajar cada día en la espiritualidad y la consciencia.

Para mí, evidentemente. Si preguntas a alguien que practica yoga en un gimnasio, con música y sin el más mínimo interés por su espíritu, probablemente te diga que esto que yo defiendo es una tontería hippie.

Y no está mal encaminado tampoco, ¿quién practica más yoga esa persona que lo hace en esas condiciones o yo que hace un par de meses que no acudo a clase? Algo sí sabemos, definitivamente él hace yoga porque va a clases de yoga (malo sería que hiciera hípica en yoga), pero ¿y yo y las personas como yo? ¿Somos más yoguis por darle un toque espiritual a la practica?

Pues no lo sé, ni reviste de ningún tipo de interés para mí, la verdad. Pensad que las personas somos tan distintas que tratar de convencer de algo a alguien es una absoluta pérdida de tiempo. Yo sí creo que el yoga requiere de espiritualidad y que si no le pones ese ingrediente, tu práctica estará incompleta, pero del mismo modo que mi concepción de yoga me hace feliz a mí, es de entender que la tuya te haga feliz a ti… Ergo, sigue tu camino por dónde la vida te está llevando, nada tienes que cambiar si no nace en tu interior.

Personalmente, creo que el yoga es algo que se hace dentro de uno mismo, y no fuera, y es por ello que entiendo yoga como un ejercicio y crecimiento interior, más allá y totalmente separado de la parte física. Así las cosas, practico yoga en la moto, en el trabajo, en mi matrimonio, en mi día desde que me levanto hasta que me acuesto y, la mayoría de los días, no piso el mat.

¿Por qué pienso así y no al contrario?

Porque las clases de estiramientos se llaman stretching, el ejercicio pausado y libre de impacto se llama pilates, para contorsiones y elasticidad tenemos la gimnasia rítmica y para el equilibrio la deportiva. Yoga no es ninguna de esas cosas, por ende si eso es lo que haces, pues no haces yoga. No hay más. Y ¡ojo! Que yo no lo considere yoga no quiere decir que no lo sea, como decía antes, si tú gozas de comodidad y tranquilidad con tu práctica de yoga, sea del tipo que sea, tu práctica es correcta.

Yoga es procurar al cuerpo un equilibrio entre el ejercicio físico y el descanso.

Para mí yoga es cuidarse, respetar las necesidades, ejercitar el cuerpo, estirarlo, y procurar un bienestar tanto físico como mental. Ese bienestar físico requiere de ejercicio, descanso y del equilibrio que cada uno debe encontrar.

Yoga, por tanto, es ir al gimnasio si sientes que necesitas fortalecer tu espalda o tu abdomen, trabajar por tu capacidad aeróbica si notas que te agotas con facilidad, salir a caminar, mantener una buena actividad en las horas en las que no estás trabajando (suponiendo que trabajes en una oficina, claro), acudir a clases de yoga a calmar el estrés y la tensión de nuestro cuerpo, etc.

Pero yoga también es respetar los días de descanso, dormir las horas que necesitemos, regalarnos momentos de paz (no necesariamente durmiendo) en determinados momentos del día, no interrumpir las digestiones, no sobrecargar el cuerpo, no someterlo a temperaturas demasiado altas o bajas, y en definitiva, entender que el cuerpo humano es una maquina que necesita pausar para enfriar, necesita engrasar, necesita combustible y necesita revisiones y reparaciones de vez en cuando. Entender esto y respetarlo es lo que es para mí el yoga.

¿Por qué no creo en lo contrario?

El sobre-entrenamiento, la hiperactividad y la falta de sueño, no acaban con nosotros pero sí nos desgastan. Aunque estemos hablando de yoga, un exceso de práctica diaria puede ser perjudicial para tus articulaciones, músculos o piel de manos y pies (por ejemplo), y es por ello que el equilibrio es necesario.

El yoga busca la eterna juventud del cuerpo y el espíritu, el descanso y el respeto por ese tipo de necesidades están en consonancia con lo que es el yoga; todo lo que sea contrario a ese principio, no.

 Yoga es evitar las malas energías.

En mi opinión, cada vez que elijo la paz a la discusión, cada vez que decido solucionar en mí un problema sin enfrentarme a otro y cada vez que evito una situación o una persona negativa, estoy (sin duda) haciendo yoga.

Yoga es respeto, amor, calma, tranquilidad, paz, aceptación y consciencia. Fomentar las malas energías eligiendo el conflicto, o entrando en el juego del odio o la envidia, no es yoga; no concibo un yogui que no huya de estos conceptos.

Debemos entender aquí que no me refiero a que una persona que realmente hace yoga no pueda enfadarse, frustrarse, sentir tristeza, rabia, indignación, impotencia, etc. Yogui no es el que no siente nada de eso, yogui es el que aprende de ello y posteriormente lo evita.

Todas las personas estamos expuestas a una serie de malas energías que provienen del curso de la propia vida, de problemas no resueltos de otras personas, fantasmas propios o ajenos, problemas no resueltos en nosotros mismos y un larguísimo etcétera. No se considera yogui, o mejor dicho, no considero yogui al que permanece siempre en calma dentro de las tormentas de esta vida, considero yogui al que más lucha por extraer las lecciones de estas tormentas y mejora en su estabilidad para las venideras.

Todos debemos hacer un análisis exhaustivo de nuestro interior (con o sin ayuda de un terapeuta, coach o chaman, me es igual) para comprender por qué sentimos lo que sentimos, hacemos lo que hacemos o somos como somos; con este estudio comprendemos cada uno de nuestros mal llamados “errores del pasado” y encontramos cierta calma, es precisamente esta calma la principal causa de que comencemos a evitar las malas energías y las envidias u odios ajenos. Una vez conocida la paz, ya nadie quiere vivir en guerra.

¿Por qué no creo en la compatibilidad del yoga con el “mal rollo”?

Es muy fácil de entender para los que ya lo han experimentado, la aceptación es un principio básico en la práctica de yoga, supone entender nuestras limitaciones, aceptarlas y trabajar desde la humildad. Esta misma explicación es aplicada en la vida por los yoguis en todo y para todo tipo de situaciones.

¿Te imaginas una profesora de yoga molestándose porque decidas dejar de ir a su clase? Pues eso.

Yoga es comer saludable y vegetariano.

Y aquí viene mi opinión más polémica sobre el yoga, el yoga implica un equilibrio en la alimentación, una búsqueda de las opciones más saludables y ser vegetariano. ¿Por qué? Bien, porque cualquier yogui busca la calma y el equilibrio, y comer y beber de la forma más saludable posible es la base para una buena y estable salud.

¿Por qué es mi opinión más polémica? Bueno, yo realmente no lo sé porque no soy capaz de entrar en la cabeza de los demás y entender por qué son capaces de respetar todas las opiniones que tengo sobre el yoga, menos esta. Pero quizás sea, ni más ni menos, porque, como yoguis, es la única que les cuesta un esfuerzo compartir. [Máximo respeto en este comentario.]

Trabajar la espiritualidad y la consciencia, el equilibrio entre la práctica y el descanso, evitar malas energías o personas es algo relativamente sencillo o de poco esfuerzo, sin embargo, cambiar una costumbre de toda una vida y renunciar a determinados alimentos ni es sencillo ni requiere poco esfuerzo. Sin embargo, no puedo evitar incluir este punto sobre lo que es para mí el yoga, aun a riesgo de encontrar a muchas personas en contra, porque no concibo a una persona que busca la paz interior y exterior y elija comer sufrimiento.

Por supuesto, como he comentado en muchas ocasiones, el vegetarianismo o veganismo son una cuestión de consciencia. Si la consciencia no llega a ti, no lo ves, y si no lo ves, no cambias. Como dije en el artículo sobre el vegetarianismo y por qué elegí ser vegetariana, los yoguis veganos, en este caso, pueden decirme que no conciben que yo pueda comer queso y ser yogui, ¡y no me extraña! No siempre me siento bien con este punto.

Es precisamente porque es cuestión de consciencia, por lo que acepto y respeto cualquier comentario en contra de esta opinión (en realidad suelo aceptar cualquier comentario en contra de cualquier opinión mía, pero en este caso le pongo más paciencia y comprensión al asunto). No puedo criticar conductas que yo he tenido, debiendo entender que el saber y el sentir no llegan cuando queremos, llegan cuando tienen que llegar. 

En cualquier caso, y retomando este cuarto concepto de lo que es para mí el yoga, pienso que es esencial para el crecimiento espiritual de una persona comenzar por el equilibrio y el bienestar y terminar dónde su consciencia le lleve. En este sentido, habría que hablar del alcohol, el tabaco, la comida basura, la comida animal, la comida de origen animal, la comida procesada, etc, y cada uno de nosotros encontraría su propio equilibrio, muy probablemente, muy distinto del de al lado. ¿Qué punto de equilibrio es mejor? ¿Hay un punto de equilibrio mejor que otro? No, tampoco lo creo.

Sin embargo, pese a respetar todas las opiniones y todos los puntos de equilibrio, no puedo obviar mi incomprensión hacia la práctica integral del yoga (o sea, no sólo ir a clase) con una dieta omnívora. ¿Qué opinas tu?

¿Por qué no puedo creer lo contrario?

Creo que desde mi punto de vista, desde mi consciencia y experiencia personal, me es imposible entender que un yogui coma carne, por el simple hecho de que va en contra de su camino yóguico. En la antiguëdad, los maestros de yoga hablaban de una dieta vegetariana para evitar la absorción de malas energías en el cuerpo; hoy día se hace extensivo el consejo a los lácteos, ya que la forma de producción nada tiene que ver con la que había hace cientos de años.

Veo en Internet, todos los días, yoguis que comen carne y, pese a que no lo entiendo ni comparto, comprendo que su camino se encuentra en un punto en el que no ven necesaria la adopción de una dieta vegetariana. Si se me permite el consejo, si estás en ese punto, y estás tratando de hacer el yoga tu estilo de vida y no tu clase de los lunes y miércoles, te invito a que pruebes con la dieta vegetariana un mes. Estaré encantada de escuchar tu experiencia.

Resumiendo.

Para mi la práctica de yoga tiene dos posibilidades, ir a clases de yoga, disfrutar de los estiramientos, y mejorar la fuerza y forma física; o hacer del yoga tu vida, un constante intento de ser mejor, de tener más paz y de agradecer con más sinceridad.

Respecto de la primera nada puedo añadir o enseñar, pero en cuanto a la segunda he tratado de dar mi visión de la forma más sencilla y respetuosa posible. Para mí yoga es espiritualidad, equilibrio, good vibes y vegetarianismo, ¿qué es yoga para ti?

2 Replies to “Yoga más allá de los asanas”

  1. Sara Domínguez Macías dice: Responder

    Hola, estoy completamente de acuerdo con tu reflexión. En mi caso, vino primero el vegetarianismo por salud y luego inevitablemente acabas en el yoga, pero el yoga en todos los aspectos, sobre todo el equilibrio físico, mental y espiritual. Practico el yoga en casa pero, como “engancha”, quiero empezar este nuevo curso apuntándome a alguna clase.
    Gracias por explicar este sentimiento tan bien
    Te he descubierto hace poquito y me encantan tus post!

    bsos!

    1. Spiritual Mood Spiritual Mood dice:

      ¡Gracias a ti por llegar hasta aquí y leerme! Yo abandoné mis clases hace unos meses a cambio del gimnasio, pero una de las cosas que voy a hacer este nuevo curso es combinar las dos, el yoga es maravilloso y ser vegetariano ¡lo es aún más! Son precursores de felicidad. ¡Recibe un fuerte abrazo!

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