Mis mats y la gestión de mis emociones.

Share on FacebookPin on PinterestTweet about this on TwitterShare on LinkedInEmail this to someone

¿Sabes cuando quieres hacer una comparativa de esterillas para yoga, pero tienes algo muy importante que trasmitir? Pues así.

Anécdota.

Hace poco más de dos horas he ido a hacer fotos a un lugar cuyo paisaje es una extraña mezcla entre bosque y vida urbana. He cogido mi esterilla de Booty Mats, que como es bastante gruesa me resulta perfecta para terreno irregular o con piedras pequeñas, y mi esterilla de yoga, que viene a ser la niña bonita de la casa con sus 1,5 mm de grosor y completamente antideslizante.

El lugar donde he hecho las fotos tenía una especie de caminos de tierra donde no crece nada, es un sitio por donde suelen pasear y correr las personas, así que el propio caminar y el paso del tiempo han construido estos senderos naturales. He extendido las esterillas en uno de esos claros, una sobre otra, y me he puesto a hacer fotos.

Hacerse fotos a una misma, desde mi punto de vista, tiene una ventaja muy buena, no hacer perder el tiempo a nadie si tienes un mal día y el asana no sale visualmente perfecta; sin embargo, tiene un inconveniente difícil de compensar, y es tener que entrar y salir del mat siete millones de veces para pulsar el botón de la cámara y correr a ejecutar una postura en menos de 10 segundos. Menos mal que mi práctica de yoga no se limita a lo que sale en las fotos, sino dejaría bastante que desear.

En una de esas veces que estaba lejos de las esterillas, revisando las fotografías resultantes, se me ha pasado por la cabeza cómo reaccionaría si algún ciclista llegase a pasar por encima de la niña de la casa con su bici. Como me encontraba de espaldas al mat, sin poder verlo, rápidamente he pensado que cuando la persona me pidiese perdón yo le diría que esas cosas pasan y que tuviese un feliz día. ¿Para que está un mat si no es para pisarlo?

Que soy medio bruja no es nuevo, pero sigo sin saber interpretar los pensamientos que llegan a mí. Resulta ser que cuando he vuelto a colocar la cámara en su sitio y me he dirigido a la esterilla, ¡¡tenía huellas de una rueda!! Lo cual implica no solo que han pasado por encima, ¡¡si no que además no me han pedido perdón!!

Filosofía.

El origen de la indignación suelen ser las expectativas propias sobre el comportamiento de las demás personas. La forma de actuar de alguien, su educación, su manera de ser o de relacionarse con el entorno, no tienen, ni deben ser como las mías. Si esperamos de los demás determinadas cosas sólo porque nosotros actuaríamos así, estamos partiendo en desventaja. No habrá forma de que la realidad cumpla jamás nuestras expectativas y, por tanto, la frustración, indignación o enfado, siempre estarán presentes de un modo u otro.

Que mi mat preferido tenga una rueda marcada que tengo que limpiar es una realidad inmutable que no cambia porque la persona responsable de ello me pida perdón, y esto me ha llevado a preguntarme: ¿qué gano con la disculpa de esa persona? ¿Por qué mi indignación proviene de ahí y no de la propia realidad? Si la huella de bici en mi mat no me perturba, ¿por qué me perturba que la persona se haya ido sin decir nada? ¿Debe pedirme perdón por algo que, de hecho, no me está afectando?

Conclusión.

He visto algunas personas paseando y montando en bici hoy, durante la hora que he estado preparando la fotografía que quería compartir en @spiritualwoman, sin embargo, no he visto venir, ni alejarse, a la persona que me ha dado la lección de hoy. Pese a que mi primera reacción ha sido algo como “será hijo de @#$%&ñ#%”, no he tardado mucho en advertir que mi Ego andaba alterado por la falta de una disculpa que ya me había imaginado.

Recuerda siempre tomar consciencia de tus emociones como requisito previo a su gestión. La inteligencia emocional es un arma muy precisa para la consecución y mantenimiento de la paz interior que la #spiritualmoodtribe anda buscando.

Y, por último, me gustaría cerrar el post diciendo que me siento muy agradecida de cada anécdota que me permite aprender cosas nuevas o recordar lecciones olvidadas, pero señor anónimo, no te libras de una dedicatoria: hoy día de la madre deberías recordar la educación que tu madre te dio.

Share on FacebookPin on PinterestTweet about this on TwitterShare on LinkedInEmail this to someone

Deja un comentario