La meditación escrita.

La meditación escrita es una práctica sencilla que no requiere de ningún tipo de experiencia y ofrece muy buenos resultados desde el primer día. Se trata de hacer un ejercicio de meditación, puede ser guiada o no, para posteriormente contestar por escrito a unas preguntas que nos vienen dadas y que versan sobre un tema en concreto.

Se define meditar como pensar atenta y detenidamente sobre algo. Sin embargo esa no es la concepción de meditación que todos tenemos, cuando hablamos de meditar más bien pensamos en cosas como no pensar en nada, dejar la mente en blanco, ver el universo, etc. Nos imaginamos a alguien sentado en la postura de meditación, repitiendo un sonido vibrante y totalmente abstraído de la realidad que le rodea. Y sí, eso es meditar, pero lo otro también lo es.

Beneficios de la meditación escrita.

Meditar de forma escrita tiene una serie de ve ntajas sobre otras formas de meditación:

– Permite un mayor control sobre los pensamientos, resultando más difícil divagar o llevar la mente a lugares o ideas donde no debemos.

– No requiere estar dotado de gran capacidad de atención por lo que cualquier persona puede hacerlo. No importa su nivel de concentración y, además, se puede realizar en cualquier lugar.

– Puede resultar más complicado empezar, pero una vez que se comienza la actividad no cuesta volver a ella en caso de que seamos interrumpidos.

– Nos permite llevar un registro para poder comprobar nuestro cambio, así podemos comparar nuestra actitud respecto a algo a lo largo del tiempo.

Existen muchas meditaciones de este tipo por internet. Puedes buscar, por ejemplo, meditación para el perdón, la culpa, el miedo, los celos, probablemente encuentres este tipo de actividades para cualquier tipo de mal que te aqueje. Sólo debes probar cada una de ellas y sentir cuál es la mejor para ti.

Después de escuchar el audio, si no viene acompañado de preguntas, simplemente coge papel y bolígrafo y escribe lo que pasa por tu cabeza. Puedes escribir cómo te sientes, qué pensabas y qué piensas ahora, qué quieres hacer para sentirte mejor o para solucionar las diferencias que tienes con la realidad, etc.

El ejercicio consta de dos partes.

Como comentaba al principio, este tipo de ejercicio consta de dos partes, veamos brevemente cada una de ellas:

Relajación inicial: se suele comenzar con una meditación guiada donde debemos hacer una lectura lenta y pausada (o bien escuchar el audio propuesto) poniendo en práctica lo que se nos dice. En ocasiones debemos imaginar paisajes, jardines, teatros, poner consciencia a nuestro cuerpo, etc. Todo ello acompañado de una correcta respiración y mucha relajación. Este tipo de visualizaciones buscan que nos enfrentemos a nosotros mismos de una forma desapegada y lejos del entorno en el que nos encontramos.

Preguntas: si hay preguntas, suelen ser cortas y concretas, y se busca que nos extendamos en la respuesta todo, y sólo, lo que necesitemos. Se relacionan unas con otras ahondando en el tema en concreto, por ejemplo, si se trata de profundizar en nuestros miedos, muy probablemente encontremos preguntas como qué tememos, qué sentimos, qué situaciones nos provocan esa sensación, cómo podemos combatirlo, etc. Al final de la actividad le habremos dado una vuelta completa al miedo y tendremos una visión 360º de sus causas y consecuencias.

En caso de no haber preguntas, nuestra tarea será enfrentarnos a una página en blanco y escribir todo lo que nos venga a la cabeza. Plasmar esos pensamientos que surgen después de una meditación/relajación/visualización suele ser muy revelador (quizás no en la primera ocasión, pero sí en las sucesivas).

Desde mi punto de vista…

Considero que las meditaciones que tratan un tema en concreto son algo más complejas y requieren una introspección muy profunda que puede dar resultados muy distintos dependiendo del día en que se realice. Son efectivas y colaboran muy activamente en procesos de autoconocimiento iniciados de forma personal, o en proceso de coaching o terapia psicológica.

Una forma muy completa de realizar este tipo de meditaciones puede ser tener una actividad genérica para realizar diariamente, como llevar un diario, y practicar de vez en cuando otro tipo de meditaciones más específicas sobre el área que queremos trabajar.

En este sentido te invito a echarle un ojo al cuaderno de trabajo Spiritual Time –Mi diario espiritual, que fue creado precisamente para este tipo de actividades y, por otro lado, te invito a acudir a un profesional que se ajuste a tus necesidades y deseos para ahondar en esa área en la que quieres realizar cambios.

Aquí tienes el link a la tienda online donde se venden mis cuadernos de trabajo y libros, ¡por si conectas con alguno y quieres que te acompañe en tu camino!

En definitiva, la meditación escrita es una buena herramienta a nuestro servicio. Una persona dispuesta a tomarse quince minutos diarios para analizarse y conocerse y que, además, demuestra no tener miedo a su interior, es una persona con el poder de mejorar al instante su calidad de vida.

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