La crítica.

Atender para aprender.

Las experiencias añaden valor a las personas, no por las experiencias en sí mismas, sino por lo que estas personas extraigan de ellas. De esto podemos sacar una interesante conclusión: las experiencias añaden valor a las personas dependiendo del valor anterior de éstas últimas.

Dicho esto, ¡qué terrible situación! Imagina un evento traumático de tu vida del que hayas extraído una importante lección, gracias a la cuál puedes recordar dicho evento sin derrumbarte. Ahora imagina que otra persona, a la que le ha ocurrido lo mismo que a ti, no ha sido capaz de extraer absolutamente nada bueno o positivo y que, no sólo sufrió en vano, sino que a día de hoy no puede recordar la anécdota sin que se le desgarren las entrañas.

O peor, imagina que eres tú quien tiene otros muchos recuerdos dolorosos de los que no ha podido extraer nada bueno y que suponen que sufriste, y sigues sufriendo, en vano.

[Permíteme que haga un apunte. Nunca se sufre o se es feliz en vano, puede que el hecho no resulte tan productivo como nos gustaría, pero podemos estar seguros de que se siente con un objetivo y podemos estar seguros de que ese objetivo se cumple. El tiempo de Dios, como se dice, es perfecto.]

Las experiencias, por tanto, sí añaden valor a las personas, pero depende de lo que estas personas hagan con las experiencias, como hemos dicho.

Dicho todo esto aquí va la primera lección del post: si no prestamos la debida atención a lo que nos sucede, no podemos aprender nada.

La crítica daña más a quién la emite.

Continúo.

El otro día me pasó algo de lo que aprendí muchísimo y me siento tan feliz de poder compartirlo con una comunidad tan cool como #spiritualmoodtribe que un post de Instagram no me ha parecido suficiente. Gracias por estar aquí leyendo mis locuras.

Yo creo que la anécdota no pudo durar más de 30 segundos y ¡solo ocurrió en mi cabeza! Así que no esperes el chisme del siglo, porque tampoco es para tanto, lo que sí es para tanto es lo que aprendí y hoy quiero compartir.

Por diversas cuestiones personales y cursos varios que me encuentro haciendo, terminé en una clase improvisada de Hatha Yoga algo especial. Los alumnos no éramos practicantes de yoga, no todos, y no estábamos ahí para hacer yoga, sino para aprender cómo practicar mindfulness.

En determinado momento, la instructora nos invita a hacer la famosa postura del árbol para trabajar nuestra concentración y nuestro equilibrio y, como te podrás imaginar, en un primer momento ahí nadie encontró ningún equilibrio (recuerda que más del 97% de los asistentes no son practicantes de yoga).

Sin embargo, coincidió que desde dónde yo me encontraba, veía a la perfección a una chica alta pelirroja, en la que ya me había fijado al inicio de la sesión porque parecía modelo. Yo no sé a ti, pero yo disfruto mucho ver a alguien que tiene delicadeza y elegancia, y esta chica era altísima, delgada y pelirroja, ¡cómo para no verla!

Total, que mientras yo estoy haciendo mi postura del árbol al nivel que yo ya sé que puedo hacer con cierta comodidad, observo que se lleva las manos al pie, se lo coloca a la altura de la ingle y mientras trata de iniciar la postura completa yo me encontraba pensando algo como: “Ya está la lista que no sabe ocultar sus dones”.

En primer lugar, estoy en una sesión de práctica de mindfulness, ergo yo no pinto nada pendiente de lo que otra persona hace o deja de hacer.

En segundo lugar, la crítica no debería estar en mi vida. No hay nada que nuble más que el juicio, lo sé, lo he experimentado y experimento cada día, y no debería dejarme gobernar por él, ¡y menos en plena clase de mindfulness!

Acto seguido, esta mujer que estaba forzando la postura se tambaleó unos segundos y, perdiendo definitivamente el equilibrio, se cayó. Yo, muy llena de razón y manteniendo la postura de una forma sencilla, cómoda y muy firme, pensé: “Normal. Eso te pasa por lista, por querer ir de que eres la más yogui. Ahora te caes y tienes que volver a empezar con el correspondiente ridículo.”

Bueno, pues en ese mismo instante, sin que pasara ni un sólo segundo desde que terminara la frase, y sin ningún tipo de aviso previo, me caí.

Todo tiene su explicación, sea la que sea.

Se hace necesario aquí distinguir entre las explicaciones que se le pueden dar a la anécdota:

Casualidad. Una de las opiniones más comunes al respecto de este tipo de cosas es “tomando en cuenta tu experiencia en yoga, prácticas diarias y tu correcta ejecución de la postura, tranquilamente puedes pensar que fue pura coincidencia. No hay razón alguna para pensar que una mera distracción te pueda sacar tan repentinamente de tu equilibrio.” Y no sólo es una opinión válida, es la más normal; después de todo, no todo significa algo.

Ciencia. Es probable que un psicólogo, psiquiatra o cualquier otra persona que conozca en profundidad el funcionamiento del cerebro humano pudiera explicarnos por qué motivo centrando la atención en otra cosa, nuestro cuerpo pierde el equilibrio en una postura no natural en él. Yo no lo sé, pero estoy segura de que tiene una explicación científica. De nuevo, esta es una opinión tan válida como las demás, y siendo que, adicionalmente, ésta es la única que puede demostrarse, ¡no creo que debamos contradecirla mucho!

Señales de la vida. También llamadas señales divinas, lecciones, enseñanzas, etc. Dícese de las anécdotas que conllevan una importante lección para la persona, pero no sólo eso, además la lección es tan clara que no cabe duda alguna sobre el propósito de su ocurrencia. Esta es, de los tres tipos de explicaciones que hemos visto, la más criticada y es normal, ¡sólo opina de este modo la persona que vive la experiencia de este modo! Todos los demás quedamos fuera de la capacidad de verlo, precisamente porque no lo hemos vivido.

Recuerda siempre que cada persona tiene una perspectiva distinta, siendo que además esas perspectivas van cambiando a lo largo de la vida y lo que pensamos hoy puede no coincidir con lo que pensemos mañana. El respeto, por tanto, es una de las cosas más importantes a la hora de empatizar con las personas y sus vivencias; al final de cuentas todos podemos ver el mismo jarrón desde distintos ángulos, todos veríamos cosas distintas y todos estaríamos en lo cierto.

Lección núm. 2

No tardé mucho en mirar para arriba y pensar: “Entendido.” Si bien hay lecciones que toma mucho tiempo entender, a veces incluso años o toda una vida, hay otras que se comprenden al instante, siempre y cuando permanezcas consciente y con atención.

Y es que, para mí, eso fue una señal divina que claramente significa algo como: criticar a los demás te distrae. Y con la distracción llega todo lo demás, claro. También podría haber entendido que el karma funciona y con una inmediatez alucinante, por cierto, ¡pero no fue así! Lo primero que me vino a la cabeza fue que las personas debemos permanecer pendientes de nosotros mismos, nuestras acciones y nuestras palabras, pues prestar atención a asana ajena no mejora la propia.

Sin más que añadir.

Espero y deseo que la lectura de este post te haya resultado, cuanto menos, agradable. Me siento muy afortunada de poder compartir mi camino y he querido compartir esta anécdota por lo reveladora que resulta, por lo menos a mí, claro.

Siéntete en total libertad de pensar que hablo tonterías o que digo genialidades, tomar espacio de la crítica no solo implica no criticar, sino también aprender a tolerar las críticas de los demás.

Muchísimas gracias por tu tiempo, ¡deja tu comentario más abajo y comentamos tus impresiones!

Namaste.

10 Replies to “La crítica.”

  1. Maria Cristina Miranda dice: Responder

    Me encanta tu blog, y te agradezco mucho nos compartas lo que reflexionas y aprendes.

    1. Spiritual Mood Spiritual Mood dice:

      ¡Muchísimas gracias!

  2. Me encantó! En mis clases de pilates suelo distraerme criticando visualmente a otros y sólo logro mejorar mi desempeño cuando me concentro en mi. Namaste!

    1. Spiritual Mood Spiritual Mood dice:

      Tal cual, perdemos mucho tiempo valorando lo que hacen los demás y dando opiniones. Es buenísimo que nos demos cuenta de ello porque así podemos frenarnos a tiempo la próxima vez que lo hagamos (si nos damos cuenta, claro). Namaste

  3. Me ha encantado tu toque personal para enseñarnos lo que la crítica conlleva. Algo que hacemos gratuitamente todo el tiempo y que nos molesta tanto cuando lo hacen con nosotros.
    ¡Gracias!

    1. Spiritual Mood Spiritual Mood dice:

      Muchísimas gracias! En efecto, eso es lo peor de todo, que cuando nos critican a nosotros nos enfadamos o pensamos que tal persona no debería estar criticando sino más pendiente de sí misma. Un abrazo!

  4. Gracias por compartir y enseñar desde tu experiencia.
    Aunque no lo notes también es humilde reconocer de manera pública que no siempre andamos como debemos andar.
    Cuando leía tus post esperaba que en algún momento comentaras que la crítica también evidencia cosas de nosotros mismos o que es reflejo de que algo interno no está bien (tal vez justamente lo criticado) Crees que sea así? o la crítica puede venir de nuestra pura vena juiciosa con el otro?

    1. Spiritual Mood Spiritual Mood dice:

      Buenos días Carol, sí, ¡tarde o temprano tenía que hablar de la crítica! Y en este caso la inspiración llegó a mí cuando viví mi anécdota de una manera tan clara y consciente. Siempre he pensado que nos fijamos en cosas con las que no tenemos una relación sana o tenemos algún tipo de prejuicio o complejo, por ejemplo; pero últimamente vengo advirtiendo que no tiene nada que ver, que si bien nuestra crítica puede deberse a una carencia por nuestra parte, la mayoría de las ocasiones responde únicamente a que no sabemos qué hacer con el tiempo. ¿Tú qué opinas?

  5. Gracias por responder, qué lindo que interactues tanto.

    Pienso que la crítica puede tener como origen la carencia. La crítica desmesurada también puede estar relacionada con nuestro ego. Nos cuesta aún mucho como personas y sociedad decir y sentir cosas positivas sobre el otro: “oye qué bonita estás hoy”, “qué buena tu intervención en la reunión”, “me gustó como manejaste este tema”, “qué bien te salió ese paso de baile”, etc. La verdad no sé bien a qué se debe, tal vez es sólo aprendido, lo que escuchamos desde niños. He visto documentales que sostienen que nuestra naturaleza como seres humanos es la solidaridad y el altruismo; quiero pensar que originariamente somos así.

    Eres lo máximo, me gustan mucho tus aportes!
    Saludos desde Lima, Perú.

    1. Spiritual Mood Spiritual Mood dice:

      Hace nada leí algo sobre nuestra naturaleza solidaria. Tendría que volver a leerlo para poder explicarlo bien, pero me pareció muy acertada la idea de que en situaciones de peligro, hambruna o supervivencia extrema, el ser humano tiende a ayudar a los demás. ¡Gracias por tus lindas palabras! Un fuerte abrazo.

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