Iniciación al Yoga. Parte II.

En el post anterior a este vimos qué es el yoga, cómo se subdivide en hatha, raja y otros que no hemos comentado, y también una breve explicación de por qué la práctica de yoga llena vacíos.

Hoy vamos un poquito más allá analizando formas de comenzar el camino del yoga, qué ventajas e inconvenientes encontramos en practicar yoga en casa o en una escuela y qué debemos tener en cuenta a la hora de elegir nuestra escuela. Además, he resumido muy escuetamente mi primer contacto con el yoga y cómo llegue ahí de manera fortuita. Me habría encantado contar que un gurú me eligió en la calle y me llamó a seguir su camino, ¡pero no! Mi camino comenzó porque tengo una pésima educación postural y un trabajo de despacho.

¡No adelanto más! Aquí va la continuación de Iniciación al Yoga.

¿Cómo iniciarse en el yoga?

Puedes iniciarte en la práctica de yoga, a mi juicio, de tres maneras distintas que no son excluyentes, es decir, podrías poner en práctica las tres a la vez. Puedes acudir a una escuela de yoga, puedes comenzar a prácticar yoga en tu casa o también puedes tomar hábitos afines al yoga, que nada tienen que ver con el yoga físico, pero que son yoga, al fin y al cabo.

¡Centrémonos en los dos primeros!

Practicar yoga en casa es una forma económica de mejorar nuestro estado físico y mental, nos permite librarnos de la tiranía de los horarios y resulta genial como hábito para los viajes, las vacaciones, etc. Sin embargo, tiene unos inconvenientes difíciles de solucionar, aunque no imposibles.

  • Resulta mucho más difícil adoptar el hábito al no tener horario fijo, ni «obligación» de ir a la escuela.
  • Es muy probable que no entres en las posturas correctamente, siendo esto necesario para obtener de ellas todos los beneficios, y además podrías lesionarte.
  • Es complicado avanzar o crecer como yoguini sin un maestro del que aprender, los libros y los vídeos son muy útiles, pero les falta la esencia de la relación alumno-maestro.

Por su parte, acudir a una escuela o contratar un profesor particular, tiene dos puntos que pueden considerarse negativos, el dinero mensual invertido en las clases y la rigidez de los horarios, no obstante, no debe desecharse en lo absoluto esta opción porque sus ventajas son infinitas.

Como en toda actividad nueva a realizar, se requiere en yoga mucha disciplina, corrección e inspiración, y son precisamente las ventajas que encontramos de acudir a clase:

Disciplina: ¡ya hemos hablado de la disciplina! Qué más te puedo contar. El tener un compromiso con tu escuela resulta un apoyo muy conveniente cuando se está comenzando en esto del yoga.

Corrección postural: en yoga se necesita estar escuchando al cuerpo constantemente y eso hace difícil que nos lesionemos, sin embargo, las posturas tienen una forma correcta de ejecutarse y, cuando lo practicamos por nuestra cuenta, podemos incurrir en algunos errores. Estos errores no tienen por qué suponernos un problema, pero definitivamente puede evitar que nos beneficiemos de los efectos positivos de la misma.

Inspiración: aunque un libro o un gurú del yoga puede resultar increíblemente inspirador, poder entablar conversación con tu profesor, consultar inquietudes y nutrirte de su luz es, definitivamente, mucho más positivo para tu espíritu joven.

En este momento te puedes estar preguntando algo como: ¿y si es tan beneficioso acudir a una escuela para que te curras un post como este?

¡En cuanto leas mi experiencia comprenderás el porqué!

Mi historia con el yoga.

Unos meses antes de que mi fisioterapeuta me instara a ir a pilates, yo ya había comenzado a practicar yoga en casa. En aquel momento el yoga no era para mí lo que es hoy y no lo practicaba con la regularidad ni con el amor que lo práctico hoy en día, por tanto cuando los dolores a causa de mi pésima postura en la oficina me llevaron a la fisio y la fisio me invitó a ir a pilates,  no me sonó mal y me lancé a ello. Pero como ya había probado, aunque de manera muy diluida, lo que es el yoga, pilates pronto se me quedó corto y decidí buscar una escuela de yoga que pareciera estar acorde con mi concepto de yoga (el que tenía en ese momento).

Para cuando acudí a mi primera clase de yoga, yo ya había estado casi dos años practicando asanas sueltas en casa y siguiendo a gurús del yoga como Kino McGregor y Kerri Verna.

Empezar en casa me sirvió para lanzarme solo a por las posturas que me gustaban, cosa que aunque no resulta nada positiva, me retaba a mejorar y a ejecutarlas cada día de una forma más vistosa. Sin embargo, mi enamoramiento del yoga no surgió de todo lo que ví en ese momento, sino más bien de todo lo que leí en el primer libro que compré sobre la temática, El libro de Yoga, de Swami Vishnu Devananada.

Aunque no empecé a experimentar lo que es el yoga verdaderamente hasta que fui a la escuela, siempre recomiendo iniciar la práctica en casa a todas las personas que vienen a mí con ciertas dudas que se repiten: no sé si es para mí, yo no soy flexible, a mí me va el movimiento, etc. ¿Por qué? ¡Muy fácil! Porque si tienes ciertas reticencias a ir a yoga porque crees que no eres flexible y, por cosas del destino, tu clase de prueba es una clase de mucha exigencia, puede que te desanimes y no vuelvas a ir.

Del mismo modo puede ocurrir si eres de las personas que piensa que el yoga es un aburrimiento y, nuevamente por causas del destino, vas a probar el día en que el profesor ha decidido hacer una meditación de 15 min, ¡oh God! ¡Eso no puede ocurrir! ¡Porque si eso ocurre saldrás espantado!

Y por ello estoy escribiendo este contenido con mi visión del yoga y mis recomendaciones y consejos para empezar en casa, porque aunque ir a una escuela tenga mayores beneficios, el entorno controlado de tu práctica en la soledad de tu hogar, resulta más seguro que hacer depender tu amor por el yoga de que tus pensamientos y los del profesor que te toque ese día giren al mismo ritmo en la misma órbita.

¿Cómo elegir una escuela?

Si quieres probar en una escuela, te invito a que trates de conocer primero qué objetivo tienes al iniciarte en yoga, ya que, dependiendo de este punto, te aconsejaré tener algo más de cuidado al elegir el lugar o el profesor.

Contesta a estas preguntas:

¿Por qué quieres hacer yoga?

¿Cómo de abierto estás a la espiritualidad?

¿Qué objetivo tienes?

Analizar tus respuestas a estas preguntas te ayudará a comprender qué idea tienes tú del yoga y qué tipo de escuela debes elegir. A veces incluso podemos terminar concluyendo que no queremos practicar yoga y que lo que nos apetece es ir a pilates, al gimnasio o a correr. Esto no quiere decir que sean ejercicios excluyentes, pero dependiendo de tu motivación podrías encontrarte con que el yoga no es lo tuyo (en este momento).

Desde mi punto de vista y mi experiencia con distintos profesores, hay tres formas (a grosso modo) de entender el yoga:

  • Físico: suele encontrarse este tipo de yoga en los gimnasios, son clases donde el profesor pone atención a la preparación de la fuerza o la flexibilidad, y no tanto al desarrollo de las capacidades mentales o espirituales.
  • Fisico-mental: este tipo de yoga puede encontrarse en la mayoría de las escuelas, es una forma purista, aunque a mi juicio incompleta, de ver el yoga y resulta muy positivo para las personas que se están iniciando en la práctica. A la atención puesta en el cuerpo se le suman pequeñas meditaciones, llamadas de atención y, en definitiva, la intención del profesor de que el alumno equilibre su energía vital y su energía mental.
  • Físico-mental-espiritual: este tipo de clase es más difícil de encontrar pues, aunque el profesor sí practique yoga de una forma espiritual, suelen dejar al margen esta visión en sus clases a fin de no imponer sus creencias a los alumnos que acuden a ellas. Son clases donde el profesor suele nutrir la mente y el espíritu del alumno por igual.

Si sólo te interesa la parte física del yoga, puedes quedarte con una de las dos primeras opciones, ya que la tercera te aburriría y, en caso de que te interese ver el yoga al completo, podrías elegir alguna de las dos segundas opciones. ¡Así de fácil!

El tip: ante la duda, busca una escuela o un profesor que imparta clases al más puro estilo hatha, de esta manera podrás decidir si solo te quedas con el entrenamiento físico, si te gusta también entrenar la mente o si definitivamente perteneces a la #spiritualmoodtribe y quieres desarrollar tu conciencia espiritual de forma expresa.

Y en el próximo post…

Te contaré mi propuesta para practicar yoga en tu casa, sobre todo si tu decisión ha sido no acudir a una escuela en este momento. También veremos qué necesitas comprar o tener para poder practicar yoga y terminaremos con el asana más querida y adorada del mundo: savasana.

Puedes ver la tercera parte –> aquí.

5 Replies to “Iniciación al Yoga. Parte II.”

  1. Mi Jardín de Retales dice: Responder

    Hola, mi respuestas serían, principalmente quiero hacer yoga (en casa por el momento) por salud, por que me atrae su filosofía, por que quiero mejorar la meditación…. segunda pregunta, abierta 100 a la espiritualidad, quiero desarrollar todo mi potencial (me gustaría, por lo menos). Tercera pregunta, fisico-mental-espiritual (aunque mental-espititual también estaría bien ;)).
    Cada vez me atraes más, estoy deseando leer la próxima entrada,
    Muchas gracias.
    Namaskar

    1. Spiritual Mood Spiritual Mood dice:

      ¡Hola! Geniales tus respuestas. Conectamos mucho en ver el yoga como filosofía, antes que como ejercicio físico.
      El miércoles que viene se publica la siguiente parte, ¡espero que esté a la altura!
      Un fuerte abrazo.
      Ale

  2. Hola ale..!
    Belleza definitivamente fue excelente la información y la forma en que la redactas es genial entretenida te atrapa jajaja.. Solo esperare al siguiente post me emociona pensar que vendrá.!! Namaste
    Abrazos
    Ali

    1. Spiritual Mood Spiritual Mood dice:

      ¡Hola! Muchísimas gracias, ¡cuánto me alegra que te guste!
      Gracias por todas las palabras hermosas, el miércoles se publica la tercera parte.
      ¡Un abrazo fuerte!
      Ale

  3. Hola Alejandra, al leer el título pensé que darías clases y me emocione.. La verdad no me animo a ir algún sitio y si me gustaría retomarlo, hace muchos año hice un poco, y me gustó mucho… Me encantaría hacerlo en mi casa, mientras organizas alguna clase en algún parque jajaja un beso

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