Cómo lograr una piel perfecta

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A veces me pregunto qué es lo que nos lleva a preocuparnos de nuestro aspecto. Si me tomo mi tiempo en analizar este hecho caigo en una espiral de porqués interminable y las últimas veces que ha llegado esa pregunta a mí, he atajado la problemática con la respuesta: no importa por qué, la realidad es que así es y así es como debemos aceptarla.

Resulta que si caemos en eso de porque la sociedad nos exige ser perfectas, porque a nosotras nos gusta vernos bien, nos gusta vernos bien porque si no es así nos critican, no nos critican – nos criticamos, los poros son naturales pero no aceptamos verlos, bli bli, puedo prometer y prometo que, si nos ponemos así, no terminamos nunca.

Suelo plantearme y replantearme todo tipo de cuestiones porque me fascina filosofar, puedo preguntarme qué es la belleza y cómo elegimos qué es bello o no, y seguiría encontrándome en mi faceta de filósofa. Donde no voy a entrar es en el por qué nos preocupa ser bellos si todos sabemos que la belleza es un concepto vago, impermanente y cuya perfección, como todas las perfecciones, no se puede alcanzar.

Llevo algún tiempo preocupándome más de mi autoconcepto que de mi talla y, aun así, mi talla también me importa; así que considero más útil que las personas a las que nos gusta vernos bien, asumamos este hecho como ya dado y trabajemos con él. Y, aunque la belleza no es mi tema, aquí estoy: hablando de piel sana y limpia.

Siéntete cómoda en tu piel.

Es tuya y es la única que tienes, así que acéptala y ámala tal como es. La piel es un órgano y, así como todos los demás órganos, puede enfermar o resentirse debido a agentes externos y a condiciones internas de tu organismo. Del mismo modo que unas personas dicen ser de estómago sensible, otras pueden ser de piel sensible; si las primeras aprenden a comer más ligero o a no tomar bebidas que dañan su estómago, las segundas también pueden aprender hábitos saludables que no agredan su piel y que la mantengan lo más sana posible.

Aceptar nuestro tipo de piel evitando todo tipo de lucha contra una realidad que, al menos a corto plazo, es inmutable, nos ayuda a entender cómo funciona, aprender qué necesita y evitamos perder el tiempo en maquillar nuestra verdad. No importa qué tan complicado sea el carácter de tu piel, cuanto antes lo conozcas y antes ames la forma en que es, antes comenzarás a poner remedio a sus problemas.

Debemos escucharla. ¿De qué otra forma podemos darle lo que necesita?

Siempre he sido de piel privilegiada, pero eso cambio hace unos 6 años. Comencé a tener la piel seca y aparecieron algunos eccemas en brazos y manos, pero como yo no sabía lo que era escucharse, simplemente traté de tapar el sol con un dedo una y mil veces. Las pomadas con corticoides hacen un trabajo ejemplar con mis brotes, pero mis brotes trabajan aún mejor, así que en cuento me toca darle vacaciones a la pomada, vuelve a empeorar el estado de esa zona en concreto.

Del mismo modo, nunca había utilizado crema hidratante, ni me había preocupado sobre si tomo suficiente agua o no, pero la consciencia llego a mí para quedarse y, además, echó el ancla de un modo amplio: comencé no solo a entender cosas de mi interior, sino también de mi piel, pelo, uñas, mi sistema digestivo, mi dolor de espalda, etc. Cuestiones muy físicas, que tuvieron que ser observadas de un modo muy espiritual para poder comenzar a ponerles remedio.

Cinco acciones que mejorarán el estado de tu piel.

Uno. Trabaja por tu paz interior.

Si conoces el funcionamiento del estrés ya sabrás lo perjudicial que es para nuestro organismo y, si no, te lo resumo: cuando nos estresamos se desencadena una oleada de respuestas físicas en nuestros órganos que tienen como fin volvernos más rápidos o más fuertes, por ejemplo, y que suponen una segregación de sustancias que no necesitamos porque no tenemos que huir ni luchar. No sé si me explico.

El cuerpo, literalmente, se intoxica de sustancias que, aunque son naturales y no nocivas, no tendrían porqué estar en nuestro organismo en las cantidades que alcanzan. Es por ello que los problemas derivados del estrés pueden ser incluso más físicos que psíquicos: dolores musculares, envejecimiento, reacciones en el sistema digestivo, etc. Y es por ello que el trabajo por el equilibrio y la paz interior va mucho más allá de aparentar ser zen y que nada nos importe nada en lo absoluto. Los beneficios de llevar una slow life pueden verse físicamente, también en nuestra piel.

En mi caso, con piel atópica, extremadamente seca y muy sensible, los beneficios de trabajar la paz interior son mucho más notables, ya que aparecen menos brotes y estos se controlan más fácilmente.

Dos. Aliméntate bien.

Más allá del temido acné, existen otros factores de nuestra piel que debemos cuidar  y que están íntimamente relacionados con lo que comemos y bebemos. Todas hemos escuchado alguna vez que no debemos comer grasas o chocolate si queremos evitar granitos en la cara, pero esta información ni es cierta, ni está completa.

Aparentemente las personas que sufren de acné severo no experimentan ningún tipo de mejora por desterrar el chocolate o las grasas de su dieta, es más, el hecho de eliminar alimentos en contra de los deseos de la persona, podría generar estrés y empeorar el estado de la piel. Sin embargo, cuando el exceso de grasa de la piel es más superficial, sí pueden notarse ciertos cambios evitando las grasas saturadas. Como imaginarás esto es un breve resumen de todas las pautas que, entre mi hermana y yo, hemos recibido a lo largo de toda una vida en las consultas de médicos dermatólogos.

De la interpretación de todos estos consejos he podido extraer que el consumo de alimentos con grasas buenas como el aguacate o los frutos secos no sólo no tiene una incidencia negativa en cuanto al acné, sino que resultan muy beneficiosos para la hidratación, firmeza y lucidez de la piel.

Además, es muy conveniente beber mucha agua y utilizar especias que favorezcan el equilibrio de nuestro ambiente hormonal. En la medicina ayurveda, además de encontrar indicaciones sobre el consumo de cúrcuma, pimienta y canela, se recomienda tomar tés que favorezcan el tránsito intestinal y las digestiones.

Tres. Evita maquillarte siempre que puedas.

Sé que esto no es viable para todas nosotras por igual, pero todas tenemos oportunidad de elegir maquillarnos o no en algún momento del día. Te invito a revisar en qué momentos podrías evitar maquillarte y a dejar de hacerlo siempre que puedas, la piel descansa mucho más de lo que te puedes imaginar.

El maquillaje se ha convertido en la nueva blazer (bueno, lleva siéndolo muchos años), no importa cuán arregladas vayamos, si vamos sin maquillar es como si fuéramos en bata. Es injusto, pero es así. Me gustaría hacer un llamado a la rebelión y que mañana vayamos todas a la reunión de las 9.30 sin una gota de maquillaje ni máscara de pestañas, pero no lo voy a hacer. Lo que sí puedo hacer es invitarte a utilizar cada día menos maquillaje o una estética más natural, en primer lugar porque tu piel lo agradecerá y, en segundo lugar, porque la sociedad se acostumbrará a vernos así y tarde o temprano nadie se extrañará de que vayamos sin maquillar a la oficina, así de utópica me he levantado hoy.

En cualquier caso, si no puedes evitar maquillarte todos los días, desmaquíllate bien y deja la piel libre de residuos en cuanto llegues a casa. Además, sería genial que tomases días libres de maquillaje, igual que días libres de esmalte de uñas, por cierto.

Cuatro. Limpiezas perfectas.

Aquí no voy a contarte nada que no sepas, limpiar bien la piel después de desmaquillarse y exfoliarla de vez en cuando es imprescindible para evitar el envejecimiento prematuro y la aparición de puntos negros y granitos a causa de la suciedad. A veces creemos que nuestros problemas de piel vienen de dentro, lo cual suele ser siempre muy acertado, y por ello nos olvidamos de los agentes externos también hacen de las suyas. ¿Tú sabes lo que descubrí un día analizando mi casco de la moto más o menos un mes después de comprarlo? ¡La abertura delantera para respirar tenía residuos de polvo negro pegajoso! ¿Solo un mes de uso de un casco nuevo y los filtros ya están así? Te puedes imaginar dónde va a parar todo ese polvo si vas con el casco abierto o caminando por la calle, ¿no?

Pues bien te voy a proponer que tengas en cuenta cuatro productos que he tenido la oportunidad de probar y que no tienen desperdicio:

Exfoliante casero de azúcar blanco y aceite de coco: solía comprar exfoliantes de la farmacia o supermercado hasta que me enteré que los gránulos de muchos de ellos no son biodegradables y terminan siendo ingeridos por los peces. Así que rebusqué por Internet y esta fue la fórmula que más me convenció, pruébalo y me cuentas; recuerda no frotar excesivamente fuerte al principio e ir incrementando la presión según tu tolerancia.

Limpiadora facial Nourish de KiaOra: esta mascarilla limpiadora lo tiene todo, exfolia de forma delicada, limpia, suaviza y nutre la piel. Hay otras mascarillas que funcionan muy bien y que he podido probar en el último año, sin embargo, esta se lleva el premio a la Mejor Actriz Protagonista. Puedes comprarla, leer sus ingredientes y modo de empleo aquí.

[En el siguiente punto te hablo sobre KiaOra y te dejo una foto de esta mascarilla.]

Tónico facial purificante de Freshly Cosmetics: otro espectáculo de olores y sensaciones, no llevo mucho tiempo utilizando este tónico, así que voy a evitar opiniones prematuras, pero voy adelantando que difícilmente podré volver a tónicos de marcas convencionales. Edito: aunque me alegro mucho de haberlo comprado y haber podido probarlo, no me ha terminado de convencer. Lo voy a seguir utilizando, porque no es malo, ni es agresivo, pero no lo volveré a comprar. 

Cinco. ¡Utiliza productos naturales!

Esto es algo que he aprendido con el tiempo. Si las personas solemos mostrarnos algo reacias al cambio, imagina el pánico nuclear que experimenta una persona de piel sensible ante la aparición de marcas totalmente desconocidas y con productos 100% naturales. Y no sólo me pasó a mí en su momento, escucho muy habitualmente la expresión “no me fío” cuando en un grupo se habla de cosmética vegana o jabones artesanales, por ejemplo.

No obstante, no se me escapa que hay mucha gente que desearía dar el cambio hacia productos más naturales, bien por su propia piel o porque sean veganos y libres de crueldad animal, y lo que necesitan es una recomendación de tú a tú para lanzarse a la piscina. Así que, allá voy, además de Lush y Freshly Cosmetics, que muy probablemente ya te suenen, quiero hablarte en especial de KiaOra.

Todos los productos de KiaOra están hechos de ingredientes naturales de origen vegetal, no testan en animales y están elaborados artesanalmente. Vamos, un lujo. Y, aunque parezca un anuncio publicitario, no lo es, el motivo por el cual me he decidido a recomendar esta marca y no otra es que llevo más de un mes y medio utilizando uno de sus champús sólidos y estoy increíblemente maravillada con él. Como además he tenido la oportunidad de probar un jabón corporal, uno facial y la limpiadora que te he comentado en el cuarto punto, me atrevo a decir de forma general que sus productos son de muy buena calidad, nutren, hidratan y no resecan.

¡Por último!

Para finalizar, y me despido sin enrollarme más que siempre digo que no voy a pasarme de las 1.000 palabras y mira el rollo que te acabo de soltar, quiero recomendarte el blog El Jardín de Asami, un espacio con información muy detallada de todas las marcas libres de ingredientes de origen animal y que no testan en animales.

Allí puedes encontrar recursos gratuitos sobre estos temas, información sobre productos de papelería, recetas y su apartado estrella: la cosmética. Los dos últimos artículos sobre marcas cruelty free en Sephora y champús en seco son una pasada, pocas veces encontramos información tan investigada y valiosa en una misma web.

¡Recuerda dejarme tu comentario abajo! Cuéntame qué te parecen las cinco propuestas de este post para lograr una piel saludable y con mejor aspecto. Y siéntete totalmente libre de mandarme un e-mail con tus preguntas, si tienes alguna duda sobre los productos recomendados.

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