Coaching: qué actitud debo tener como cliente.

Introducción.

El método de coaching peca, para mi gusto, de lo mismo que le critica a la psicología, de frialdad. El éxito del coaching en las últimas décadas no se debe a la aparición de oportunistas que, aprovechándose de la falta de regulación, se hacen llamar coaches sin ningún tipo de formación, preparación o experiencia en el trabajo con personas. Se debe a que hay un nicho de mercado deseoso de ese tipo de servicios, deseoso de ser atendido por alguien con quien conecten y, definitivamente, deseoso de invertir en su desarrollo personal.

El éxito del coaching no se debe a la proliferación de coaches, se debe a que hay personas que pagan por ello. Y, precisamente, por ese aumento de personas que desean invertir en su crecimiento, es por lo que se produce la proliferación de coaches. Por supuesto, añadiendo a esta causa, el hecho de que la actividad de coaching no esté regulada y que se haga llamar coach el del curso de 20 horas, el de 300, el del título de experto o el del máster.

Que por cierto, ya que dejo caer la crítica en esta introducción, bien que se han encargado de incluir el coaching en la legislación para el alta en Hacienda (Epígrafe 777), pero pocas intenciones veo de regular la actividad, redactar unos requisitos de formación y crear un colegio profesional.

Prosigo. Teniendo en cuenta que el éxito del coaching se debe al número importante de personas que desean invertir en su desarrollo personal desde un punto de vista distinto al que da la psicología, ¿por qué el coaching trata de configurarse como un sistema cerrado aludiendo constantemente a sus métodos y técnicas? ¿No se suponía que estamos respondiendo a una necesidad de trato más humano, desde la salud, de igual a igual y que permite cierta fluidez en la relación profesional?

Esta introducción que no tiene mucho que ver con el tema del texto, dicho sea de paso, viene a que los datos que a continuación voy a ofrecer están extraídos de un manual de coaching, muy completo, con muchas referencias bibliográficas, pero, a mi juicio, carente por completo del trato humano y de la experiencia personal del guía, que un cliente viene buscando al coaching.

Quizás sea porque he decidido dedicarme al coaching personal y espiritual en mujeres, por lo que creo que a todo esto le está faltando sensibilidad, pero la realidad es que para poder hacer mi trabajo correctamente, tengo que completar mi formación y mi propia experiencia atravesando lugares más o menos difíciles, con filosofía, yoga, meditación, escritura expresiva y el acompañamiento más personal que puedo dar de mí, porque de lo contrario, el coaching vuelve a quedarse corto de humanismo.

Dicho todo esto, hago una aclaración obligatoria, aunque mi trabajo como guía tiene su base en el coaching (y de él extraigo métodos y técnicas), la realidad es que mi acompañamiento es más espiritual que otra cosa, más humano, más echando mano de meditaciones, ejercicios y traspaso de conocimientos (mentoring). Y, precisamente por ello, a la lista de características que te voy a ofrecer a continuación, le he dado esta visión holística que aporto al coaching, la visión que parte de la base de que una persona se acerca a mí porque cree que ha llegado el momento de crecer personal y espiritualmente y, estando en plenas facultades para hacer el trabajo, entiende que la fluidez es tan importante como el apego al modelo, porque es humana y cambiante.

Capacidad para recibir coaching.

La capacidad para recibir coaching engloba una serie de características que la persona tiene que cumplir para considerar que está en una situación y con una actitud óptima para afrontar las sesiones de coaching.

Estas características son conductas observables que el coach, tutor, mentor o guía, puede valorar por sí mismo durante las primeras sesiones. En caso de que el profesional observe la incapacidad del guiado para llevar a cabo el proceso de coaching o recibir el servicio mentoring o guía, está obligado a ponerlo en conocimiento de su cliente y determinar la mejor solución para esa situación.

Las soluciones posibles que yo valoro siempre son:

  • Poner en conocimiento de mi guiada cuáles son las características que observo menos y poner en común nuestras visiones, tratando de encontrar un sistema de trabajo que le permita vencer esas resistencias.
  • Dar por finalizada la prestación del servicio, al menos por el momento, en tanto que la persona decida que realmente no cumple con esos requisitos o que, después de haber pasado por el punto anterior, se observe que la situación ha quedado igual que antes.

Aunque la teoría es tajante en este punto y se habla de incapacidad para recibir coaching, desde mi punto de vista, cualquier persona tiene la capacidad de recibir coaching desde el momento en que cumple con la estabilidad (a nivel de salud mental) que requiere en este tipo de servicio, y que se acerca al profesional invirtiendo tiempo, dinero y esfuerzo.

Por otro lado, la aparición de resistencias es natural y es trabajo del guía proponer alternativas. Eso sí, partiendo de la base de que esa capacidad plena, no tiene por qué ser la óptima para sacar provecho de todo ese tiempo, dinero y esfuerzo invertido y, por tanto, por ética profesional se debe poner en conocimiento del cliente esas resistencias que estás observando.

Actitud de la guiada.

Ahora ya sabes que existen una serie de características que tu coach o guía buscará en ti, para comprobar que estás abierta a recibir sus servicios y que tienes la actitud óptima para sacar partido de toda tu inversión. El motivo por el que te acerco esta información es para que compruebes por ti misma si cumples estas condiciones o si, por el contrario, conviene que comentes con tu guía la posibilidad de haber identificado resistencias previas.

Ten en cuenta, por favor, que esta lista no es numerus clausus. Ni siquiera es un listado objetivo en el que se hace check tipo test. Son actitudes que deben ser interpretadas, valoradas, discutidas y tomadas en cuenta, para que guía y guiado creen ese ambiente de confianza que este tipo de servicios requieren.

Si no te abres a tu guía, no podrá prestarte su luz.

Una actitud «adecuada» para afrontar un proceso de coaching respondería a las siguientes características:

  1. Estás abierta a observar puntos de vista alternativos que tu guía pueda presentarte.
  2. Recibes sin juicios ideas o feedback que tu guía te ofrece con el fin de mejorar tu experiencia.
  3. Acudes al coach, mentor o guía por ti misma.
  4. Eres capaz de reflexionar sobre las ideas ofrecidas y de probarlas con actitud de curiosidad.
  5. Te ves abierta a realizar las actividades, tareas, lecturas y, en general, a tomar las sesiones de coaching en serio.
  6. Estás dispuesta a reconocer fortalezas y puntos a trabajar.
  7. Sabes manejar los contratiempos, hacerte responsable de tus acciones y eres honesta contigo misma y con tu trabajo de desarrollo personal.
  8. Tienes confianza en tu capacidad de lograr tu objetivo y te haces plenamente responsable de ese resultado.

Basado en la lista ofrecida por Lisa Haneberg en «Fundamentos del Coaching».

Cuando la guiada no cumple con estas características, la función del guía no es dar por terminada la relación y dar paso a un nuevo cliente, sino poner en común sus impresiones al respecto y buscar la mejor solución para ella (la guiada o cliente).

El acuerdo de coaching.

En muchas ocasiones, los coaches incluyen estas características a modo de cláusula en su acuerdo de coaching con el fin de que la nueva guiada conozca y comprenda qué actitud se espera de ella. Este es uno de los primeros errores que se cometen en coaching, creer que porque una persona afirme cumplir las características ello implica que las cumple realmente.

Tras unas sesiones el guía habrá de comprobar cuál es la actitud real del cliente ante el servicio, qué nivel de compromiso y confianza tiene y, en definitiva, si la actitud que decía tener es la que realmente está teniendo durante el proceso.

En resumen.

Si estás planteándote iniciar un proceso de coaching, profesional, personal o espiritual, o con cualquier otro tipo de guía; puedes hacer una primera comprobación tú misma acerca de tu actitud ante este trabajo que deseas realizar.

Si crees no cumplir con alguna característica, puedes comentarlo directamente con el profesional que hayas elegido y éste podrá orientarte acerca de cómo enfocar tu trabajo o de qué forma puedes vencer esas resistencias. A veces basta con cambiar de modelo de trabajo, de guía o de objetivo, y otras veces, simplemente se deberá a que no estás dispuesta al cambio (de esta forma) o que necesitas otro tipo de profesional.

Toma nota de esta información y tenla a mano cuando te plantees comenzar a trabajar con tu guía, parecen actitudes lógicas, pero nunca sabemos cómo vamos a actuar en determinados momentos o aspectos de nuestra vida.

Como siempre, muchísimas gracias por estar aquí y por tu tiempo y dedicación al leerme. Si tienes alguna duda sobre este tema o cualquier relacionado con el coaching espiritual, puedes ponerte en contacto conmigo escribiendo a: hello@spiritualmood.com

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