Ciclo menstrual y espiritualidad

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Al final siempre llega ese momento del mes en que el vientre empieza a doler, así como también duele la zona lumbar y se tiene una sensación extraña, pero bien conocida, en las piernas. Muchas de nosotras, sobre todo las que llevamos cierto control de las fechas esperadas, el día que se presentan los primeros síntomas ya sabemos lo que es y podemos prepararnos, incluso podemos preparar a los demás para lo que les viene encima, porque sí, señoras, aunque no nos lo hayan enseñado así, esos días son de consentimiento y comprensión, y no sólo de nosotras con nosotras mismas, sino de los demás hacia nosotras también.

Dios sabe que este post no va a ser un canto a la supremacía femenina porque no es mi intención; pero sí me gustaría poner algunas cosas en el sitio que creo que le corresponden, empezando por nuestra actitud respecto a nuestro ciclo.

  • Lo siento, no voy a poder acompañarte esta tarde, me ha venido la regla y no me encuentro bien.
  • Oh, siento que estés así, ¿por qué no te tomas un Ibuprofeno y así puedes venir?
  • No me apetece medicarme por el momento, prefiero sentirme un poco mal aunque tenga que quedarme en casa.
  • ¡Pues pareces tonta! Si te gusta sentirte mal, allá tú.

¿Te suena?

Creo que he tenido esta conversación cada mes, durante los últimos nueve años ¡y no! ¡No tiene por qué ser con nuestra pareja (varón) a quién nadie le ha enseñado nada del tema! Esta conversación es susceptible de darse con madres, tías, abuelas, amigas, etc o, mejor aún, es un diálogo que puedes tener fácilmente contigo misma en tu afán de que tu regla no detenga tus planes y tu vida continúe con su frenetismo habitual.

Sea como fuere, espero que este post amplíe un nuevo horizonte para ti respecto de la menstruación o, si ya compartes mi opinión, compruebes que no estás sola en la defensa de tu ciclo. Por supuesto, puedes compartirlo con todas las mujeres que conoces e, incluso, con todos los hombres que te importan, ¡porque ellos tienen derecho a ver la regla desde otra perspectiva!

Y por último, antes de comenzar, tengo que advertirte que he aprovechado la redacción de este texto para verter mi opinión más personal con la que no tienes que estar de acuerdo necesariamente y que, en cualquier caso, te invito a cuestionar. He querido tratar fundamentalmente dos cuestiones que me parecen muy importantes y lo he hecho desde mi perspectiva, experiencia y conocimientos. En cuanto al tema de la sobre medicación, por su repercusión directa sobre la salud, me veo en la obligación de reiterar que se trata de mi opinión personal y que, si vas a tomar decisiones al respecto, debes hacerlo con el acompañamiento y la supervisión de tu médico.

Empecemos.

El ciclo desde otro punto de vista.

La forma común de ver el ciclo menstrual es: cada mes tengo paz durante tres semanas y estoy en guerra con el mundo en la cuarta semana. Como te imaginarás es una forma de verlo muy superficial y extremadamente poco sensible para lo que realmente supone el ciclo como tal y la experiencia de la mujer durante el mismo.

Para empezar debemos entender que no hay unos días en los que estamos en guerra con el mundo, lo que ocurre durante esos días es que necesitamos tranquilidad, comprensión, compasión y silencio, y no solo nadie a nuestro alrededor parece entenderlo, sino que nosotras tampoco lo hemos entendido así.

El cuerpo de la mujer necesita tranquilidad durante esos días y el hecho de obligarnos a responder a las demandas de nuestra rutina habitual hace que terminemos por expresar nuestra imposibilidad de contentar a todo el mundo ¿no es esto algo normal que deberíamos hacer más a menudo?  En el documental titulado La luna en ti, que te voy a recomendar ver como tarea para casa después de esta lectura, aparece una doctora que explica de una manera muy clara y directa que en ese momento no son las hormonas hablando por nosotras, sino que somos nosotras hablando por nosotras mismas, cosa que nunca hacemos.

Puedes ver el documental –> aquí.

Resulta ser que si normalmente anteponemos las necesidades de los demás a las nuestras propias, en esos días, aunque no sepamos que lo sabemos, sabemos que necesitamos tiempo para nosotras, para cuidarnos y descansar y, de esta manera, cualquier cosa que nos aleja de la tranquilidad que necesitamos es rechazada de inmediato.

Dicho esto, debemos comprender que, si bien las hormonas andan subiendo y bajando, haciendo de las suyas, esto ni es malo, ni estamos locas, ni “¡ay que carácter!”. Si no comprendemos que nuestra naturaleza biológica es así, ¿cómo vamos a pretender normalizar la menstruación para que deje de ser tabú?

Adicionalmente a esto, ocurre que ignoramos por completo lo que sucede dentro de nosotras durante el resto del ciclo, así que, cuando llegan las molestias, no sabemos cómo ni por qué se producen, sólo sabemos que tenemos planes para hoy y que vamos a tener que rendir.

El punto de vista desde el que quiero que veas tu menstruación es como un ciclo lunar donde cada fase produce unos efectos y requiere de ti una aceptación que fluya con tu ritmo cambiante. Si estás en ese momento de tu ciclo en el que te apetece quedarte en casa leyendo, recogida, porque empiezas a notar ciertas molestias, ¿por qué no te concedes ese momento de tranquilidad y privacidad? Del mismo modo, hay un momento del ciclo dónde tu propia naturaleza te invita a arreglarte y salir a relacionarte con gente. En ese momento tus planes están en consonancia con tu ciclo y disfrutas más de todo cuanto quieres hacer en tu aspecto más social.

Me gustaría que vieras con atención un vídeo donde se explica a la perfección cómo cada fase del ciclo menstrual es distinta y cómo, si conectamos con él, seremos capaces de ofrecernos en cada momento lo que necesitamos y disfrutar de cada fase del ciclo, y no sólo de los días en los que no se menstrua, como ocurre en la mayoría de los casos.

Puedes ver el vídeo –> Aquí.

La sobremedicación.

En relación al ciclo menstrual y, en general, en todo lo que se refiere a la salud de la sexualidad femenina, nos encontramos en una especie de espacio sin gravedad donde la información flota y se nos escapa, continuando desconocida para nosotros. Un espacio dónde los médicos no terminan de anteponer la salud integral del paciente, esto es física, mental y espiritual, a la propia medicina y dónde la sociedad sigue colocando al doctor en una especie de altar donde no cabe cuestionamiento alguno. Señoras, los médicos merecen un respeto, pero no son omnipotentes, también cometen errores, también pasan de actualizarse y también son susceptibles de anteponer su opinión personal a la conveniencia del caso concreto.

Vayamos con el tema de la sobremedicación, cuántas de nosotras nos vemos realmente imposibilitadas a causa de nuestros dolores menstruales. Cuántas tenemos unas molestias tan intensas que no podemos ir a trabajar, debemos quedarnos en cama, sufrimos cólicos, nauseas, etc. ¿Para cuántas de nosotras la única solución es medicarnos y reposar en cama hasta que se nos pasa? ¿Es tu dolor menstrual tan intenso como para no poder caminar? Sé sincera.

¡Ojo! No estoy diciendo que «si este no es tu caso, no te quejes». Soy la primera que no sufro molestias tan intensas como las descritas y, en cualquier caso, anulo todo tipo de planes (si puedo) y me quedo abrazada a la almohada anhelando la hora de dormir. La mayoría de las veces, si soy sincera conmigo misma y honesta con mi salud integral, no necesito medicación, ni aunque tenga que salir a trabajar, ir a una reunión o cualquier otro plan imposible de cancelar. Se trata de analizar cuánto de necesario es medicarse, porque pastilla tras pastilla, la suma no es tontería.

Sé que el malestar es intenso, pero debes conectar con tu cuerpo y si lo silencias a base de medicación, ¡él no podrá decirte nada! Toda la valiosa información que te ofrece tu cuerpo sobre dónde necesita calor, si tiene que descansar o no, si tienes que tener las piernas en alto o realizar alguna actividad creativa que te conecte con tu espiritualidad, ¡se pierde! Como lo lees, esa información se pierde en el momento en que decides vetar los síntomas en pro de cumplir con tu plan de ir a jugar paintball. ¿De verdad piensas que librar una batalla es lo que mejor le viene a tu cuerpo, tu mente y tu espíritu en ese momento? Sé sincera.

Al exceso de medicación a base de anti-inflamatorios debemos añadirle los métodos anticonceptivos hormonales que son recetados tan alegremente por los médicos y que están normalizados en nuestra sociedad hasta el punto de encontrar madres que desean que sus hijas las tomen para evitar embarazos no deseados. Si a esta situación anormal de ignorancia absoluta sobre la importancia de la conexión de la mujer con su ciclo, que mantenemos médicos y pacientes, le unimos la falta de información al respecto, el resultado es un auténtico desastre.

Por supuesto, no me estoy refiriendo aquí a la mujer que padece de cierta condición que sólo puede ser tratada con anticonceptivos, como suele ser el caso del Síndrome de Ovarios Poliquísticos. Me refiero a todas esas mujeres que impulsadas por la comodidad de tener controlado su ciclo menstrual se acercan a su ginecólogo y obtienen su receta gracias a las palabras mágicas «quiero tomar la píldora». ¿Dónde queda el deber de informar de los efectos secundarios? ¿Dónde queda el respeto a la naturaleza biológica de la mujer?

A propósito del Síndrome de Ovarios Poliquísticos, dados los nulos conocimientos de medicina que tengo, no voy a entrar en este tema, ni ahora, ni en futuro contenido que pueda redactar; sin embargo, no quiero pasar por alto la oportunidad que tengo de referirme a la recomendación de llevar un estilo de vida saludable, esto es con una alimentación correcta y ejercicio, para sobrellevar los síntomas del SOP con o sin píldora. Me he encontrado con información al respecto en la página web de AESOP y quisiera invitarte a echarle un ojo si tienes interés especial en este tema.

Asociación Española de Síndrome de Ovarios Poliquísticos –> Aquí.

Sí, es cierto. Te prometo que lo entiendo y he estado exactamente dónde posiblemente tú te encuentras en este momento. No es mi intención convencer a nadie sobre la conveniencia de tomar o no tomar la píldora en según qué casos y, por ello, en lugar de lanzar afirmaciones como churros en forma de verdades absolutas, voy a lanzar preguntas y que cada uno se conteste como pueda o como sepa. Toda vez que necesitamos cuestionar nuestros hábitos, por muy normales que parezcan, el ser humano ha evolucionado por su capacidad de preguntarse si está haciendo las cosas bien y si hay alguna forma mejor de hacerlas.

¿Es normal hormonarnos cuando no hay necesidad? ¿Es lógico que nos estemos planteando la basura de industria alimentaria que tenemos, donde se hormonan a los animales para que crezcan más rápido, y no cuestionemos esta costumbre de tomar la píldora como si fuese inocua?

¿Es la comodidad de saber qué día vas a tener la regla un motivo de peso para medicarte? Más aún, y provocando incendios, ¿es la comodidad de no tener que utilizar preservativo con tu pareja un motivo de peso para medicarte? ¿Es la incomodidad que siente tu pareja con el preservativo motivo suficiente para que te hormones? [¡Menos mal que el tema preservativo y relación de pareja no está en mi nicho de contenidos! ¡Por que da para polémica y media!]

¿Es la normalización de la píldora anticonceptiva entre nuestros jóvenes la forma más saludable, de nuevo física, mental y espiritual, para evitar embarazos no deseados?

Hay mujeres que toleran mejor este tipo de medicación que otras, sin embargo, el hecho de no experimentar efectos secundarios no implica que no se estén hormonando como todas las demás, que no estén provocándose falsas menstruaciones cada 28 días y que no se estén alejando cada vez más de su propia naturaleza.

De nuevo, hago un inciso, no me refiero a las personas que tratan enfermedades con medicamentos, me refiero a las que se provocan enfermedades con medicamentos que no necesitan tomar.

Nota: si te has quedado alarmada por lo de las “reglas falsas”, te invito de nuevo a ver el documental que te he comentado al principio y a buscar información sobre cómo funciona realmente la píldora. Te adelanto que la píldora no hace que tu ciclo sea de 28 días por arte de magia, es de 28 días porque son 28 los días en que tomas píldora, el primer día en que tu cuerpo no recibe la dosis entiende que debe menstruar y menstrua. Por eso se dice que si no te viene bien menstruar un mes concreto (WTF!) sólo tienes que continuar tomándote el siguiente blíster sin el descanso habitual de 7 días.

Para finalizar con este tema tan controversial como es el de la sobremedicación, quiero lanzarte algunas otras preguntas:

¿Consideras que cualquier tipo de dolor físico debe ser medicado? ¿Es lo mismo un esguince de tobillo que unas agujetas? ¿Es normal medicarse por igual cuando sabemos que el dolor se presenta en distintas intensidades?

¿Cómo te suena el hecho de que tu cuerpo pueda estar necesitando descanso esos días y tú no lo sabes porque el Ibuprofeno corta la conexión contigo misma? ¿Es esto la tontería hippie del día o es una verdad ocultada deliberadamente para que sigamos consumiendo medicamentos?

¿Te medicas cuando tienes un día tristón? ¿Te medicas cuando tu jefe te saca de quicio? ¿Te medicas cuando has tenido un día muy estresante en el trabajo?

¿Has probado a alimentarte mejor, tener una vida más activa, aprender a gestionar tus emociones y conectar con tu espiritualidad, antes de continuar sobre medicándote?

Como puedes imaginar, no soy partidaria del consumo tal alegre que hacemos de medicamentos, ni de la píldora anticonceptiva, ni de suplementos alimenticios, ni de antiinflamatorios. Después de muchos años he aprendido, y lo que me queda por aprender, que debemos hacer un uso responsable de la medicina, que la farmacología tiene intereses en crear enfermedades donde no las hay, que a la mujer hay que dejarla ser y tratarla cuando lo requiera (no antes) y que huir despavoridos del dolor solo lo hace más intenso.

Nota: si estás pensando en tomar la píldora o dejar de tomarla, ¡haz una lectura responsable de este contenido! Pon en duda mis palabras, acude a tu doctor y solicita información; si te resulta demasiado tajante, pide una segunda opinión en otra consulta. Busca información en distintos medios y recuerda que la mayoría de todo lo que encuentres está limitado a los propios intereses del medio que te ofrece el estudio.

Aprendiendo a respetar nuestra espiritualidad.

¡Claro que no relacionamos la espiritualidad con la menstruación! ¿De qué forma vamos a hacerlo si cortamos de raíz todos los síntomas en cuanto comienzan a manifestarse? Ahora que ya conoces mi opinión sobre el Ibuprofeno de rigor que nos tomamos cuando simplemente no nos apetece sentir molestias, vayamos con la espiritualidad de nuestro ciclo menstrual.

El ciclo lunar, así como el menstrual, tiene una duración de 28 días y, aunque debemos olvidarnos de tener ciclos perfectos, la realidad es que en naturaleza y sin influencias externas o desajustes hormonales, el ciclo de la mujer dura exactamente lo que dura el ciclo de la luna y sus fases van de la mano.

¿Por qué debemos olvidarnos de ciclos perfectos? Además de las hormonas que tomamos en pastillas, también ingerimos hormonas en alimentos de origen animal como los lácteos y las carnes; adicionalmente, es poco probable que el ciclo de una mujer que vive con luz artificial se coordine con el ciclo lunar porque es precisamente la luz y fuerza magnética de la luna lo que nos afecta.

Aquí va un fragmento extraído de la web La Copa Menstrual sobre este tema:

«… es lógico pensar que si la luna tiene un impacto en la Tierra y en los animales, también lo tiene en nosotros. Louis Lacey, en 1971, realizó un experimento sobre la influencia de la luz en nuestro ciclo. Partía de la idea que en comunidades donde no existe luz eléctrica, las mujeres suelen menstruar en luna nueva y ovular en luna llena. Lacey, en su libro “Lunaception” propone regular el ciclo menstrual durmiendo en oscuridad todos los días del mes excepto 3 (el 14, 15 y 16 del ciclo femenino), para sincronizarlo con el período de novilunio o luna nueva, alcanzando así, una duración aproximada a los 29 días. La idea de Lacey parte del estudio del físico Edmond M. Dewan que publicó en American Journal of Obstetrics and Gynecology (1967) donde describe la influencia de la luz lunar sobre nuestro sistema hormonal. De ésta manera,  las mujeres con ciclos irregulares podían regular sus periodos a través de la estimulación con luz eléctrica.»

Puedes leer el post completo –> Aquí.

Aunque este tipo de estudios suelen estar envueltos en mucha polémica, la realidad es que el ciclo de las mujeres que viven en sociedades menos avanzadas, con lo poco que me gusta decir menos avanzadas, y sin luz artificial (lo cual incluye, bombillas, televisiones, teléfonos móviles, etc) es más regular y tiende a coordinarse con las fases lunares tal y como explica el siguiente diagrama.

Entender el ciclo menstrual como algo espiritual no solo nos devuelve la conexión con nosotras mismas y con nuestra feminidad que, por cierto, falta nos hace; sino que además nos ayuda en la aceptación de los síntomas que experimentamos y nos permite desarrollar una compasión con nosotras que nos aleja del autocastigo y la autoexigencia a la que venimos acostumbradas.

Aprovecho aquí para responder a una pregunta muy, muy común sobre la menstruación y el esfuerzo físico: ¿está contraindicado hacer deporte en los días de menstruación? No, no hay motivo alguno para dejar de hacer ejercicio durante los días de menstruación, sin embargo, en mi opinión, debemos observar con atención lo que nuestro cuerpo y espíritu nos piden antes de darnos una sesión de gimnasio. El hecho de que no haya motivo alguno para dejar de entrenar durante esos días, no quiere decir que sea conveniente hacerlo, y ¿qué es lo que determina la conveniencia o inconveniencia? Pues simple y llanamente tus sensaciones, los síntomas que experimentas y cómo los experimentas.

¿Te apetece entrenar por igual en todas las fases de tu ciclo? ¿Te sientes siempre igual de fuerte? ¿Te sientes cansada? ¿Sientes que prefieres dormir?

No obstante, también me gustaría apuntar que un ejercicio moderado como salir a caminar, practicar estiramientos o una sesión suave de yoga puede resultar muy beneficioso para la circulación y aliviar ligeramente la pesadez y el dolor de piernas en esos días.

En resumen, si te apetece hacer deporte en tus días de regla, no hay motivo alguno para que no lo hagas, pero si no te apetece, no hay motivo alguno para que te obligues. Te invito a elaborar tu propia opinión al respecto contestando a las siguientes preguntas:

¿Te frustra que tu menstruación paralice tu vida?

¿Consideras que la mujer tiene que rendir por igual durante todos los días del mes?

¿Eres partidaria de echar mano de antiinflamatorios para continuar con tus planes?

Continúo con el autocastigo y la autoexigencia. Personalmente no considero necesaria, ni positiva para nuestra relación con nosotras mismas, la obligación que nos imponemos de rendir por igual durante todos los días del mes. No me gusta el tinte que cogen este tipo de afirmaciones, pero hoy en día me resulta una aberración que la sociedad fomente esta desconexión como parte de la anulación de lo femenino: sexualizo el cuerpo femenino a la vez que culpo tu sexualidad y, para que no te entiendas, anulo tu conexión con tu ciclo menstrual y te llamo loca cuando experimentas cambios. Como tú no lograrás entenderte porque no te ofrezco información útil sobre tu ciclo menstrual, no tendrás manera de rebatir mi opinión sobre lo inestable que eres, comprenderás que tienes que hacer algo con ese malestar que te cambia el humor, te tomarás tu Ibuprofeno y todos tranquilos.

El ciclo menstrual es tan parte de nosotros como lo es el ciclo de la vida, tenemos una infancia, una adolescencia, madurez y vejez que respetamos y entendemos. En Madrid, mi ciudad, disfrutamos de unas estaciones acusadas que vuelven loco a cualquiera que guste de tener el control, ¿pero acaso no es maravilloso observar la llegada del otoño cuando se viene de un verano caluroso? ¿No es maravilloso atravesar un invierno de recogimiento y análisis para emprender con fuerza en primavera? Si aceptamos y trabajamos con lo que las estaciones nos dan, porque no aceptamos y trabajamos con lo que nuestro ciclo nos regala.

Y bien, después de toda una vida de desconexión…

¿Cómo aprendo a respetar mi espiritualidad?

Esta es otra de las preguntas que más he recibido en estos días, y aquí va mis recomendaciones:

  • Si quieres hacer un trabajo integral y es muy importante para ti en este momento reconciliarte con tu ciclo, no tengas la menor duda de que fijarte ese objetivo y trabajar de la mano de un coach afín a tu filosofía de vida puede resultar muy positivo para ti. La reconciliación con nosotras mismas pasa por comprender la situación actual, perdonarnos, amarnos y aprender a respetarnos, este es el trabajo que yo sigo cuando se trata de reconciliar a una guiada con su feminidad.
  • Si deseas comprender cómo funciona el ciclo de forma rápida y tener una idea global de por qué tienes el carácter que tienes algunos días, por qué no te apetece estar con el mundo otros días y por qué el resto del tiempo eres una flor en permanente florecimiento, sin duda tu tarea es ver los vídeos que te he dejado a lo largo del post.
  • Adicionalmente a todo esto, obsérvate. Obsérvate cada día. Obsérvate cuando te notes intransigente, cuando mantengas una discusión con tu pareja sin motivo alguno, cuando te duela el vientre, las piernas, la zona lumbar de la espalda o cuando te notes más hinchada de lo habitual. Obsérvate cuando tengas ganas de dormir todo el día y cuando no te apetezca salir. Cuando estés más cariñosa o más independiente. Obsérvate y comprenderás que no todos los días tienes que comportarte igual porque no todos los días está ocurriendo lo mismo dentro de ti. Observándote lograrás ofrecerte y concederte lo que necesitas en lugar de obligarte a hacer lo que no quieres. De nuevo y como dice la doctora del documental, si queremos dormir y nos obligamos a salir de fiesta ¿acaso no es normal que no vayamos de buen agrado y sea más probable dar una mala contestación al primer imprudente?
  • Pregúntate cómo de afín eres a los rituales de la luna, las gemas y las energías. Una buena forma de reconciliarnos con la espiritualidad de nuestro ciclo es vivir la energía de manera consciente y este tipo de rituales son muy positivos para ello.

Cómo ves todo se resume en saber qué ocurre, para ello debemos informarnos y entender la información, y en notar cómo nos ocurre a nosotras para poder aceptarlo.

No te dejes llevar por lo que es normal y pregúntate qué es lo mejor para ti en cada momento.

ANEXO

Existen muchas cuestiones en relación a la menstruación que se han quedado aquí sin tratar. Dada la extensión de los temas que quería tratar (espiritualidad y medicación), he decidido reservar para otra ocasión muchos de los temas que la #spiritualmoodtribe ha propuesto:

  • ¿Vitaminas y suplementos?
  • Anticonceptivos: qué son, cómo funcionan y cuándo tomarlos.
  • Yoga y menstruación.
  • Nutrición en relación al ciclo menstrual: alimentos, infusiones, especias, etc.
  • Qué es el calendario lunar, para qué sirve y cómo funciona.
  • Libros recomendados.
  • Applicaciones y gadgets.
  • Cómo afecta la tensión, el estrés y los problemas emocionales al dolor menstrual.
  • Productos de higiene femenina: comprensas, tampones, copas, jabones, etc.
  • Ejercicio durante la menstruación.
  • Cómo explicar el ciclo a nuestra pareja.

Aún no sé si tratar los temas en post sucesivos o crear un recurso gratuito descargable, ¡le daré una vuelta a las opciones para elegir la más cómoda para todas! Te recomiendo suscribirte al blog en el formulario que aparece arriba a la derecha para recibir las posibles novedades respecto de este tema, ¡no te preocupes por el spam porque lo detesto tanto como tú!

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11 Replies to “Ciclo menstrual y espiritualidad”

  1. ¡¡Hola!! Me ha gustado mucho tu post. Planteas muchas cuestiones, desde el respeto. Precisamente hoy es “uno de esos días” para mi. 🙂 Estoy aprendiendo a escucharme en esos días y en los previos. Antes era de tomar ibuprofenos mañana, tarde y noche durante los dos primeros días, y al tercero ya iba incómoda pero como una moto y el cuarto y quinto ni me enteraba. Últimamente, estoy aprendiendo a saber cuándo hay algo que me afecta si es por el momento del mes que está cercano o no, a bajar el ritmo y no exigirme tanto y por supuesto, el naproxeno se ha reducido bastante, hay meses que solo uno o dos como mucho. Bebo más agua, descanso más, me apetecen cosas más naturales. Una cosa que sí que noto que me funciona muy bien son las perlas de onagra, no quita el dolor pero me alivia mucho. Y hacer yoga en los días previos.Todavía me queda que aprender, pero creo que voy por el buen camino. Un beso.

    1. Spiritual Mood Spiritual Mood dice:

      ¡Hola Cris!

      Escucharse es tan importante y lo hacemos tan poco. Cuando comienzo a trabajar con alguien mano a mano (como coach, quiero decir), uno de los primeros temas que saco es cómo anda de oído para sus propias necesidades. Es vital escucharse, porque sin escucha no podemos saber qué necesitamos.

      Me alegra muchísimo que hayas logrado encontrar pautas para esos días, bajar el ritmo, beber más agua y comer mejor son, sin duda, medidas que ayudan a tu cuerpo en ese momento.

      Un beso grande, Cris.

      Ale

  2. Post muy interesante, con ganas de aprender mucho más. Gracias por compartir @spiritualwoman

    1. Spiritual Mood Spiritual Mood dice:

      ¡Muchísimas gracias!

  3. ¡Me ha encantado el post !
    Y me viene como anillo al dedo , sobre todo porque tengo la mala costumbre de odiar de cuerpo esos días, de obligarme y flagelarme, e incluso hasta de sentirme culpable por no tener reglas “normales” (mis reglas son ultradolorosas). Y de esconderme porque me siento incomprendida en mi entorno (“¿cómo te puede pasar eso?”, “¿Y por qué no te tomas una pastilla?”) . Reconozco que siento temor cada vez que se va acercando mi ciclo, incluso experimento ansiedad antes y durante la menstruación. Incluso cuando tomo ibuprofeno, o enantium, no me quitan el dolor.
    Este post me ha servido para ver mi ciclo desde otro punto de vista y conocer mejor cómo funciona mi cuerpo, y lo más importante, cómo conectar conmigo misma.

    1. Spiritual Mood Spiritual Mood dice:

      Elena, muchísimas gracias por tu comentario. En efecto, Ibuprofeno y Enantyum no siempre alivian el dolor y, aunque si ayudan con ello, ni son mágicos ni son inocuos. Cuando se tienen reglas tan dolorosas, debemos trabajar en encontrar un equilibrio entre los remedios naturales y la medicina.

      En lo que a mí respecta, te invito a trabajar ese odio, la culpa y la frustración que experimentas en torno a tu menstruación. ¡Sé que no es fácil! Pero ser mujer es algo maravilloso que no alcanzamos a comprender, y por eso nos odiamos.

      Conecta contigo misma, compréndete y ofrécete mucho amor siempre, pero sobre todo en esos días. Si queremos que la gente respete nuestro ciclo, debemos empezar por respetarlo nosotras.

      ¡Un saludo!
      Ale

  4. Hola!Te conoci por la mencion de Victoria ( NITNB) en su IG y rapidamente empece a seguirte, ya tenia buena impresion con las “citas” de IG, pero con los articulos me has conquistado!!Tienes una forma de escribir tan respetuosa, facil, tranquila.., que sientes ganas de aplicar muchas de tus recos.Gracias de corazon, encontrarte ha sido una bendicion!

    1. Spiritual Mood Spiritual Mood dice:

      ¡Beatriz! Muchísimas gracias por tomarte tu tiempo es dedicarme esas palabras tan bonitas. ¡Me siento afortunada de lograr que mi mensaje llegue!
      ¡Un fuerte abrazo!
      Ale

  5. Me has hecho plantearme y descubrir cosas de mi que jamás se me pasaron por la mente. Nunca analicé ni plantee nada. Una vez más, automatizada y en mi camino para dejar de ir así, ahí estas tú siempre guiándome. Gracias por tus post y que bien que escribes!!!!!

  6. Hola Ale, me ha encantado el post 🙂 como te dije por privado, yo sentí un cambio brutal en mi regla al comenzar a acudir a terapia GESTALT. Aprender a ser consciente de mi y de lo que necesito, a tratarme mejor, a desbloquear muchas tensiones internas… supuso que mis reglas comenzaran a ser mucho menos dolorosas (siempre lo habían sido, con cólicos, nauseas, desmayos y a base de Nolotil como medicamento más suave).
    Estoy contenta porque hacer esto por mi ha hecho que muchas cosas en mi vida mejoren, entre ellas mi relación con la regla. Estoy super de acuerdo con lo de no forzar y autoflagelarse, ni esos días ni ninguno. Es tan contraproducente pero especialmente a mí me cuesta tanto….
    Me quedo con tu frase “no todos los días tienes que comportarte igual porque no todos los días está ocurriendo lo mismo dentro de ti” que me ha calado muchisimo.

    Un abrazo,
    Sofi.

  7. Hola buenas noches yo tengo ya tres meses que no menstruo y tengo un embarazo espiritual pero ya me he hecho ecografías y no hay nada en la cual tengo los síntomas de embarazo me duele la pierna aveces se me v barriga y aveces no pero la fe es grande no c cual serán mis resultados mas adelante la cual me preocupo sera normal lo que me sucede xfavor déjeme algún mensaje gracias

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